Quantcast

Belle & Sebastian hace realidad los sueños del Sonorama

Dieciséis ediciones han pasado ya desde que naciera este foro, dieciséis años sin el apoyo de un gran promotor, solventando las dificultades con una propuesta musical preferentemente nacional y apoyados en el entusiasmo de la ciudad que lo acoge y el buen rollo que se respira en sus espacios y en sus rellenos.

Ha sido en plena crisis, después de un año especialmente “difícil” para orquestar su cartel, como reconocen sus artífices, cuando han llegado dos alegrías desde Reino Unido: Travis, que actuará mañana de forma exclusiva en España, y Belle & Sebastian, que llegan al Sonorama bajo la condición de “sueño cumplido”, tras su paso por el Low Cost de Benidorm.

Sea por esas dos guindas o por el pastel entero, que cuenta con importantes referencias del ámbito nacional como manda la tradición, el público ha respondido a la llamada y, según la organización, unas 9.500 personas han disfrutado de la primera jornada, dato que, llegando antes de un día laborable, podría incrementarse en las dos próximas jornadas.

Tras los acostumbrados conciertos de la mañana en el centro de la ciudad, la desvergonzada banda del madrileño Luis Brea ha sido la encargada de inaugurar por la tarde el escenario principal, convirtiendo Aranda en un trasunto del barrio de Malasaña, donde se suceden las aventuras de su fácilmente extrapolable antihéroe, un “pagafantas” borrachín.

“No todo es indie” en este festival, presumen desde la dirección, que da cabida a propuestas más veteranas a cargo de figuras del rock como Jaime Urrutia, que ha tocado poco después, y Loquillo, que ha llegado pasada la medianoche, rodeado de amigos como el susodicho ex Gabinete Caligari y otros más jóvenes, como Noni de Lori Meyers.

“¿Cómo va a salir un mal concierto si juntas a Lagartija Nick, Los Planetas y Soleá Morente?”, se preguntaba mucho antes un miembro del público al abandonar el concierto de Los Evangelistas, la banda nacida de la combinación de todos esos talentos para reivindicar el legado de Enrique Morente y su creencia en la fusión posible del flamenco con el rock.

En este escenario que él nunca llegó a pisar ha debutado hoy su hija menor, Soleá, para poner voz y delicadeza al pop ruidoso que practican Jota y el resto de Los Evangelistas.

“¡Que viva Granada!”, se despedían, tras ponerle al festival cierto toque prebélico, entre luces rojas, humo y la voz de Morente alzándose como una llamada a la oración desde un minarete de El Albaicín.

Con el ánimo caliente han llegado los grandes protagonistas de la jornada, Belle & Sebastian, con una propuesta jubilosa que se adapta perfectamente al espíritu de la cita y que ha congregado al grueso de los asistentes para escuchar sus temas, empezando por “I'm a cuckoo”.

Los de Bristol no han hecho nada que no hicieran en anteriores shows, incluido el de Benidorm, pero es fácil que prenda la mecha con doce músicos sobre las tablas tocando pop fresco y limpio, de sabor retro, perfectamente orquestado y con un infatigable líder al frente, Stuart Murdoch, que brinca, baila, se maquilla y convoca al público para que suba a bailar con él al escenario.

De la otra Castilla, la de La Mancha, han llegado entonces los toledanos Mucho, que viven un año especialmente dulce gracias a su último disco, “El apocalipsis según Mucho”, desgranado punto por punto. Ha sido antes de los últimos grandes conciertos del día, los del mencionado Loquillo (y amigos), Triángulo de Amor Bizarro, también en horas altas, y de Mendetz.

En la jornada del viernes están previstas otras citas importantes además del plato fuerte de Travis, a saber: Lori Meyers, Jero Romero, Dorian, León Benavente y Miss Caffeína, entre otros.

Comentarios de Facebook