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Familia y amigos de Maspons lamentan que no tuviera ningún Premio Nacional

Àlex Maspons, hijo del fotógrafo desaparecido, ha tomado la palabra durante el funeral que se le ha dedicado a su padre, en el Tanatorio de Sant Gervasi de Barcelona, y ha destacado como “una cosa pendiente” la concesión de esa distinción.

Oriol Maspons no está entre los fotógrafos que han obtenido el Premio Nacional de Fotografía del Ministerio de Cultura ni el Nacional de Artes Visuales de la Generalitat de Catalunya.

El hijo del fotógrafo ha “agradecido a los socialistas y al expresidente de la Generalitat Pasqual Maragall” que a su padre le otorgara en 1998 el Ayuntamiento de Barcelona la Medalla de Oro al Mérito Artístico, junto con los fotógrafos Colita y Leopoldo Pomés, y en 2006 la Generalitat de Cataluña le concediera la Creu de Sant Jordi.

“A mi padre le gustaban los premios -ha explicado- y a veces mirábamos juntos quien los tenía y quien no e incluso en unos galardones, al estilo de los limón y naranja, a nosotros nos caían bien” los premiados por ser ácidos.

El hijo de Maspons ha señalado que su padre tenía un “comportamiento políticamente incorrecto y si para tenerlo (el premio) tenía que entrar en contubernios y camarillas”, no lo hacía, y “era leal a sus amigos y generoso con su ciudad”.

“Daba y no esperaba nada a cambio”, ha dicho.

“Dejo de lado los Premios Nacionales y la madre que los parió” y “me gustaría que se recordase a mi padre como un amigo de sus amigos y fotógrafo de Barcelona”, ha manifestado.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, que asistió al funeral acompañado por el conseller de Cultura, Ferran Mascarell, ha considerado, al finalizar el funeral, que en lo que respecta a los premios “siempre te tienes que fijar en los que tienes y si ya se tiene la Medalla de Oro de la Ciudad y la Creu de Sant Jordi, difícilmente se puede aspirar a más”.

Mas ha resaltado que ha acudido al funeral junto al conseller a “rendir homenaje a una persona destacada” y el “premio más grande es -ha destacado- el aprecio de las muchas personas que están aquí hoy”.

La fotógrafa Colita, amiga y alumna de Maspons, ha considerado que Maspons tenía que haber tenido el Premio Nacional “mucho antes que otros” pero, en su opinión, “aquí en Cataluña el peso de la cultura es tan débil que no tenemos defensores” .

La muerte de Maspons ha sido para Colita “un golpe muy fuerte porque no lo esperábamos, tan rápido”. “A mi me venía a buscar con la Vespa cuando tenía veinte años. Ha sido un maestro para mi generación y para la actual”.

El Museo Nacional de Arte de Cataluña ha anunciado una retrospectiva sobre la obra del fotógrafo, seguramente en 2015, una exposición que forma parte de un proyecto que se ha negociado en los últimos meses, algunas veces en presencia de Maspons, y también la incorporación a la colección del museo de una parte sustancial de sus cinco mil fotografías depositadas en el museo público en 2011.

El funeral con flores blancas y un gran crucifijo ha sido oficiado por un sacerdote que ha leído un texto del Apocalipsis y durante la celebración ha sonado “La vie en Rose”, “J'attendrai”, “Douce France” o “When I'm Sixty-Four” de los Beatles, con “El Cant de la Senyera” de colofón.

“Si mi padre hubiera organizado el funeral ahora estaríamos con una copa de vino y una orquesta”, ha señalado Àlex Maspons antes de empezar el recordatorio de la trayectoria de “un maestro de la fotografía que lo fue sin haberla aprendido, un autodidacta”.

Modelo de Maspons, Teresa Gimpera lo ha calificado de “personaje genial, muy buen fotógrafo y que supo retratar la transición” y ha llamado la atención sobre su “amor hacia los perros” como queda reflejado en el recordatorio del funeral en el que aparece, fotografiado por Colita en la década de 1980, junto a “Buti y Higo”, dos de sus perros.

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