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Xoel López lleva hasta el Sonorama su isla en pleno “Atlántico”

“Me hizo una ilusión tremenda. Es muy bonito, porque fue el público el que votó esos premios y yo venía de pasar varios años fuera, sin referencias de en qué punto estaba”, confiesa en una entrevista con Efe por su actuación del sábado en este veterano foro musical enclavado en Aranda de Duero (Burgos).

El gallego vive sensaciones diferentes a las de hace poco más de un año, cuando presentó este álbum producto de sus años de residencia en Buenos Aires, un experimental puente entre América y España, con toques de folclore en convivencia con lo nuevo, que le hicieron acreedor del premio al mejor artista y al mejor álbum de canción de autor por parte de la industria independiente.

“Sigo sintiendo que 'Atlántico' no tiene parangón. Cuando toco con otros grupos, me doy cuenta de que es muy peculiar. Me acuerdo de que con Deluxe había más grupos en la misma onda, pero, con este disco, me siento peleando por mi propio hueco”, afirma sobre lo conseguido, una isla musical levantada por él mismo, de la que dice estar “muy orgulloso”.

En 2008, disfrutando de los mejores registros de su vida profesional, pero tan saturado que no le quedaba tiempo para nada más, cortó “por lo sano” y abandonó tanto España como el seudónimo artístico con el que se dio a conocer, Deluxe, practicando un estilo más cercano a la música anglosajona.

“Una cosa son las cifras y otra el estado vital, sentirte lleno con lo que haces. Con Deluxe estaba contento, solo que tenía tanto volumen de trabajo, que no podía dedicarme tanto como quería a lo estrictamente musical, a la parte creativa”, explica.

Ahora, tras ver los frutos de esos años en los que se centró en cocinar, viajar, jugar al fútbol y componer el disco al que más tiempo dedicó, se declara contento con el exilio emprendido y ratifica su anuncio de que volverá a fijar su residencia en Madrid.

“La conclusión es que hay que hacer menos y mejor”, opina, consciente de que en tiempos de crisis, eso puede ser una utopía, además de que su pasión desmedida por el trabajo tampoco ayuda.

Al final, de tiempo vuelve a andar “regular”. “Aunque estoy controlando a la bestia”, añade.

Actualmente compone nuevas canciones, acaba de producir el primer disco de su bajista, David Quinzán, empieza a preparar la BSO de la película que dirigirá su hermano Adrián, “Estirpe”, y sigue con su gira, que el sábado recalará en la jornada de cierre del Sonorama.

Se trata de la edición número 16, la cual contará también con Travis, a punto de estrenar su nuevo disco tras un parón de 5 años, Belle & Sebastian y numerosas referencias nacionales que se cuentan entre lo más granado del año, a saber, Lori Meyers, L.A., Soleá Morente y los Evangelistas, Mucho, León Benavente, Supersubmarina, Miss Caffeína…

“La evolución del Sonorama es un reflejo de la profesionalización de los festivales”, considera López, que lo visitó por primera vez en 2001, cuando ya era “un señor festival” pese al suelo de tierra, contento por haber crecido junto a esta referencia fundamental del pop-rock nacional de calidad, con actuaciones de Standstill, Mendetz, Triángulo de Amor Bizarro y The New Raemon, entre otros.

Por Javier Herrero.

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