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París caricaturiza a sus vecinos

“¡Rápido, han anunciado 7 minutos de sol!”, reza en francés e inglés una viñeta que muestra un nutrido grupo de personas ansiosas de rayos solares en la terraza de un bar, una actitud que no le resulta extraña a nadie que haya pasado cierto tiempo en la capital francesa.

Se trata de una de las 48 caricaturas que se muestran sobre los más de 1.000 paneles publicitarios que han desplazado los anuncios para dar soporte a esta exposición que se sirve de líneas estilizadas con toques de color sobre fondos neutros para dar vida a sus personajes.

Es en esos paneles donde Kanako Kuno, parisina de adopción, desnuda a los habitantes de la capital del país más visitado del mundo y los coloca ante el espejo de la exageración para hacerles reír y reflexionar sobre sus tics más generalizados.

¿Cómo son los parisinos?, ¿cómo se mueven?, ¿cómo compran el pan?, ¿qué comen?, ¿qué mensajes envían?, ¿son románticos? son algunas de las cuestiones que plantean las caricaturas amables de Kanako Kuno, que firma Kanako, y que nacieron para ilustrar “My Little Paris”, un boletín digital orientado a un público femenino que ofrece opiniones y consejos sobre el ocio de París y que llamó la atención del consistorio.

Y fruto de ese interés mutuo surgió la muestra, que puede visitarse hasta el próximo 28 de agosto en zonas tan frecuentadas como la avenida Campos Elíseos, el barrio latino y los alrededores de Saint-Germain des Près o la pintoresca zona de Barbès, en el norte de la capital.

“Los parisinos son muy diferentes, pero hemos elegido estereotipos como el parisino con muchísima prisa que empuja a todo el mundo para entrar en el metro o que quiere salir cuando está lleno”, explicó a Efe la redactora jefe de “My little Paris” y comisaria de la exposición, Amandine Péchiodat.

Otros de los carteles reflejan actitudes en las que se ven reflejados los propios organizadores de la muestra, como la de entrar con prisa en un restaurante y encargar “un entrante, un plato principal, un postre y un café” e intentar engullir el menú en doce minutos, comenta Péchiodat.

La esencia de la muestra consiste, precisamente, en que los parisinos se sientan reflejados y puedan sonreír al pensar en determinadas situaciones. Y, al mismo tiempo, que los turistas puedan descubrir la ciudad a través de sus habitantes.

Los clichés elegidos no solo nacen del imaginario popular, sino también de la observación directa de los comportamientos de los vecinos de París, desde los restaurantes a los museos, pasando por la panadería o por los cines.

Los ojos de Kanako, venidos de otra cultura, lanzan una refrescante mirada sobre sus modelos porque “son muy mediterráneos, disfrutan de la vida y expresan constantemente sus sentimientos, cuando están contentos o enfadados”, comportamientos que no se estilan en tierras niponas, comenta la dibujante de la muestra.

No es la única diferencia que encuentra la ilustradora, que también destaca el distinto sentido del humor entre oriente y occidente. Mientras que los japoneses practican un humor autocrítico, los franceses prefieren buscar la carcajada en el otro.

Resulta una brecha “un poco difícil de comprender” para Kanako, aunque no es la única, y por eso ha decidido retratar con sorna la forma de entender la vida de los parisinos.

La periodista francesa Caroline Rochet llevó a las librerías hace un año “Comment (ne pas) devenir parisien” (Como no convertirse en parisino).

Antes, el experto en vinos y restauración Olivier Magny, que es además autor del blog “Stuff Parisians Like” (Cosas que les gustan a los parisinos), publicó “Dessine-moi un Parisien” (Dibújame un parisino), otro título que busca arrancar una sonrisa a partir de las costumbres de la capital francesa. Elvira Martínez

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