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Pete Doherty, de vuelta de la muerte, saca a Madrid del sopor agosteño

En ese Madrid agosteño cuyo panorama poblacional y musical bien parece el de un documental sobre desiertos, sin vida aparente, el británico, que también parecía estar más allá que acá por su convulsa salud y vida personal, ha sacado a la gente de debajo de las piedras.

Horas antes del evento, que se anunció hace apenas unos días de forma inesperada y que ha tenido lugar en la pequeña sala Costello ante un centenar de privilegiados, eran muchos los que hacían cola en la puerta para conseguir entrada. Ante un aforo tan reducido, no todos han logrado pasar, pero los que esperaban a las puertas han visto atónitos y entre gritos de júbilo cómo Doherty llegaba a la sala caminando tan tranquilo, pocos minutos antes del concierto de su hermana, Amy-Jo, que vive en Madrid desde hace años y que ha ejercido de telonera junto a su banda, The Spangles.

Esa franqueza y sencillez del artista se han mantenido durante la hora de concierto en la que, sin respiro, ha ofrecido cerca de dos decenas de canciones de sus épocas con Libertines, Babyshambes y en solitario, gracias a un set acústico consistente solo en su persona, su guitarra y su inseparable sombrero.

Como un músico bohemio y callejero, Doherty, que se ha cambiado la chilaba que llevaba por una camiseta a rayas, ha devuelto a Madrid a la atmósfera bulliciosa, plenamente urbana y subterránea que predomina en otoño, cuando, por cierto, lanzará su tercer disco junto a Babyshambles, 'Sequel to the prequel'.

De él ha ofrecido esta noche el primer single, 'Nothing comes to nothing', además de clásicos como 'Hooligans on E', con la que ha dado el comienzo el espectáculo, tras unos pequeños problemas con el micrófono, que parecía estar también de retiro vacacional.

Ojos cerrados, actitud relajada y emocional, voz al cien por cien y ganas, así ha interpretado sus canciones, las cuales quizás sonaban demasiado homogéneas en la primera mitad, con ese formato de solo guitarra y que, en algunos casos, quedaban ahogadas por la cháchara extemporánea del público de las últimas filas.

Entre sorbos ocasionales a su cóctel aparentemente tropical y caladas intermitentes al cigarro, Doherty ha tocado otras piezas como 'Down for the outing', antes de embarcarse con más brío y el entusiasmo de la concurrencia en el tramo más interesante, con 'Time for heroes', 'Delivery' y 'Don't look back into the sun'.

El público, que añadía con sus coros un inesperado sustento instrumental a la guitarra del músico, ha empujado el concierto hasta el final, con sorpresas como la versión de 'Twist & shout', que grabaran The Isley Brothers y The Beatles.

El final ha vuelto a ser de altura, primero con 'Can't stand me now' y, para cerrar, con 'Fuck forever', tras la que ha dado las gracias al público de la ciudad y a su hermana mayor, que abría horas antes la velada.

El poder de convocatoria de Doherty ha permitido descubrir cómo sonará el debut discográfico de Amy-Jo Doh, un EP titulado 'Shake it!' y producido por Martín Vial, de la banda española Hombre Rana. Pop, punk y algún apunte electrónico se han concitado en el loco espectáculo de la aún más loca y traviesa hermanísima, con letras escritas en español y inglés que, como esa titulada 'Museo de jamón', rozan el surrealismo de la Movida ochentera más iconoclasta, igual que su vestuario de Nochevieja.

Junto a su hermano pequeño, que parece efectivamente “back from death”, volverá a actuar este miércoles en la sala La (2) de Apolo, en Barcelona.

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