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Hay hedores que matan el ánimo, son capaces de amargarle la vida a uno. De hecho, la casa de los sueños de tres familias vizcaínas ha terminado por convertirse en la de los horrores, o mejor dicho, de los olores. Como muchos otros ciudadanos de Bizkaia, optaron por adquirir un apartamento en Cantabria, pero dos de los propietarios han tenido que abandonarlo en lo que denominan «un desahucio forzos…