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San Mamés se despide poco a poco. A la par que avanzan las obras de su desmontaje y demolición, dicen adiós símbolos que, por estar siempre presentes, los aficionados creían eternos. Separado el arco en doce secciones, los operarios comenzaron con el traslado para su restauración y posterior colocación en Lezama en la madrugada del martes, tarea que concluirá mañana.