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Márkaris admite estar “harto de vivir” la crisis y de “escribir” sobre ella

En otoño llegará “Pan, educación y libertad”, el último libro de su trilogía sobre la crisis que, junto con la novela en la que está ahora trabajando, “una especie de epílogo”, pondrá punto y final a esta temática con la que ha acercado la realidad griega a medio mundo.

En ellas, las investigaciones del personaje principal, el comisario Jarito, han servido para que Márkaris narrase el sufrimiento que soportan los griegos. Y es que el escritor asegura que la realidad social en la que se ambientan sus novelas cobra más fuerza que la propia trama.

“La novela negra se ha transformado en la nueva novela social”, ha remarcado Márkaris en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde está dirigiendo un curso en el que ofrece cinco claves para convertirse en escritor de novela negra.

Aunque está harto de la crisis, Márkaris no evita denunciar la situación que vive su país, “la gente está sufriendo, sin ninguna perspectiva de que haya una solución a la vista”, porque, a su juicio, “la medicina que se está aplicando no es la adecuada”.

Y no duda en culpar a una generación de cometer uno de los mayores errores en la historia de Grecia, “han provocado el desastre que ahora conocemos”, remarca Márkaris, a pesar de lo cual siguen estando activos en el mundo de la política.

Sobre ellos hablará en “Pan, educación y libertad”, que, aunque no quiere calificar como su novela más política, “es la que aborda de forma más cercana la crisis en Grecia”.

Aunque no le obsesiona buscar la originalidad en su obra, Márkaris reconoce preocuparse por cómo contar la historia y cómo hacer que conecte con el público y para ello defiende que el creador debe tener una mente “retorcida”.

“No es fácil decidir a quién se va a matar. No solo hay que convivir con el asesino sino que hay que construir el asesinato perfecto”, ha defendido.

Además, Márkaris ha calificado de esperanzadoras las manifestaciones que se están produciendo en Turquía, país en el que nació, ya que considera que la gente se está levantando, harta de que le impongan un modo de vida.

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