martes, 22 septiembre 2020 10:54

Veterano cantante melódico y Rammstein, héroes de la meca del “heavy” alemán

Heino se subió al escenario con su característico y trasnochado pelo teñido de rubio platino y sus inseparables gafas de sol para cantar la pieza “Sonne” (“Sol”) a dúo con Till Lindemann, el solista de Rammstein.

Fue la actuación más celebrada del festival, que concentra a 75.000 fanáticos del “heavy”.

Heino, con un abrigo rojo, aportó color al luto riguroso característico de la banda alemana, casi tan legendaria como el ídolo melódico, cada uno en su ámbito.

La presencia del veterano tenía algo de reconciliación entre éste y los rockeros, después del revuelo causado por un álbum reciente de Heino con piezas de rock, considerado una especie de afrenta por el colectivo “heavy”.

La actuación conjunta abunda en el clima de armoniosa convivencia entre los vecinos de Wacken y los rockeros que durante tres días invaden esa población, en el norte del país y con apenas 1.800 habitantes.

Se trata del más atípico festival veraniego de Alemania, que empezó más de dos décadas atrás como una reunión de unos centenares de amantes del “heavy” y desde entonces ha crecido hasta convertirse en concentración multitudinaria.

Pese a que hasta ahora nunca hubo graves incidentes, las autoridades locales han ido reforzando los dispositivos de seguridad y atención sanitaria ante la gran concentración humana que caracteriza el festival.

Los primeros adoradores del “heavy” empezaron a invadir ayer las calles y praderas del pueblo, mientras cafeterías y supermercados reforzaron su contingente de bebida y comida para esos días.

La oferta hotelera del lugar es nula, de forma que los visitantes deben acampar por las praderas de la población, más o menos organizadas en los últimos años para evitar que la fiesta degenere en descontrol.

Los vecinos de Wacken, por su parte, participan a su manera de la fiesta, no en la zonas de acampada o los conciertos, sino plantándose a la puerta de sus casas con mesitas y sillas de pícnic a contemplar el desfile de los duros rockeros.