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Rigola inaugura la Bienal de Venecia con “El policía de las ratas” de Bolaño

El festival, que se creó en 1934, tras los de música (1930) y cine (1932), será el escenario hasta el 11 de agosto del estreno absoluto de producciones de varios países, entre ellos España e Italia, y de artistas como la catalana Angélica Liddell, que recibirá el día 2 el León de Plata del certamen.

Rigola (Barcelona, 1969), que dirige la bienal desde 2010 y lo hará hasta 2015, ha seleccionado para esta edición obras como “Seuls”, de Wadi Mouawad; el “Ubu Roi”, de Declan Donnellan; Marketplace 76, de Jan Lauwers; “Ritter, Dene, Voss”, de Krystian Lupa y “Natura e origine della mente”, de Romeo Castellucci.

“El policía de las ratas”, detalla Rigola en declaraciones a Efe, es un cuento de Bolaño que está dentro de la recopilación última que hizo -“El gaucho insufrible”- y que empieza como un homenaje a un relato corto de Kafka, en el que la protagonista es “una rata artista”.

Es un cuento de novela negra en el que la temática principal es la reivindicación del derecho a la diferencia, a la particularidad de cada uno, lo que permite la evolución de la especie, algo especialmente importante en el campo del arte.

Bolaño tomó desde el inicio el camino mas difícil en la cultura que es el de ser poeta, “en comparación, un músico tiene más posibilidades de sobrevivir”, sostiene Rigola, que dirige la bienal desde 2010 aunque este es su “debut” escénico en ella.

Es un proyecto que le “rondaba” desde hace muchos años y que se materializa en el momento idóneo, en el que la voluntad de “aplacar a las masas, no para 'analfabetizarlas' pero sí para calmarlas mentalmente, es mayor que nunca y en el que el que quiere un arte que tiende a la excelencia queda totalmente anulado”.

La obra, protagonizada por Andreu Benito, es también la historia de Pepe el Tira, que vaga, como una rata que persigue a otras “mucho más criminales”, por las alcantarillas de su pueblo encontrando cadáveres.

Bolaño (Santiago de Chile, 1953-Barcelona, 2003) “aprovecha”, según Rigola, para denunciar el daño que ha hecho “el folletín”, para “escupir a toda esta cosa popular, no porque no deba existir sino porque no puede ser el único camino en el que nos podemos fijar”.

Es, dice su director, “desoladora”, triste pero también simpática, un texto de alta literatura con la expresión de cabaré literario, con personajes que son a la vez narradores y a la vez sujetos de la acción.

Rigola, que acaba de estrenar con gran éxito en La Fenice un montaje de “Madame Butterfly”, ha producido también de Bolaño, por quien tiene “devoción”, su novela póstuma, “2666”.

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