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El Brujo echa telón al Olmedo Clásico e invita a despertar ante la realidad

El Brujo sostiene, en una entrevista telefónica con Efe, que “ahora hay una crisis muy dura” pero “no” cree que “haya más corrupción que antes, sino que ahora hay más información, más sensacionalismo y más morbo comercial”.

“La corrupción ha existido siempre, pero ahora se hace pública constantemente. Ahora se critica incluso a los reyes, mientras que antes sólo pensar en hacerlo ya parecía que estabas blasfemando”, reflexiona poco antes de bajar hoy el telón a los diez días de programación del festival Olmedo Clásico.

Y lo hará con la obra “El lazarillo”, en la que la picaresca de un niño para sobrevivir es la gran protagonista, “pero no es un reflejo social, sino que es literaria, para hacer reír a la gente, ya que la verdadera picaresca la ejercían los nobles”, recuerda.

El público que acuda a disfrutar de este último espectáculo del certamen de Olmedo, en Valladolid, “verá una pieza que lleva ya veinte años de éxito por España y en el extranjero, en una versión de Fernando Fernán Gómez afectiva y emocional, que llega al público, con el que siempre busco esa complicidad para hacer más viva la actuación”.

“Una de las claves para que entren en la obra es leer el texto de 'El Lazarillo' desde una perspectiva actual, para que se vea con una mirada perspicaz y penetrante, en una invitación a despertar de las creencias rígidas y de las versiones inertes de la realidad”, añade.

Y todo ello en clave de humor porque, en opinión del actor andaluz, “la gente ahora tiene más ganas de reír y, si consigues esa sonrisa en los primeros cinco minutos de actuación, su predisposición a disfrutar durante hora y media y a olvidarse de todo es del cien por cien”.

Son ya varios los años en los que “El Brujo” se encarga de echar el telón al festival “Olmedo Clásico”, que ha cumplido su octava edición y que ha atraído a un numeroso público, ávido de actuaciones teatrales, entre las que se han incluido “La dama duende”, de Calderón de la Barca, o “Julio César”, de William Shakespeare.

Para el conocido actor, que lleva más de cuatro décadas sobre los escenarios, es “importante” que sigan contando con él “porque en los certámenes de teatro clásico se suman los espectadores” que son fieles a su trabajo y eso “es muy gratificante”.

Aunque ha participado en series televisivas como “Vísperas” o “Juncal” y en varias películas de cine -entre las que se incluye precisamente “Lázaro de Tormes”, de Fernando Fernán Gómez, de la que surgió la obra teatral-, Rafael Álvarez “no echa de menos” ninguna de las dos disciplinas artísticas.

“He querido dedicar mi esfuerzo y mi energía al teatro, que es lo que realmente me llena, porque soy dueño de cada cosa que hago y, una vez que ya he pasado por otras vertientes, ya no tiene gracia que vuelva a ellas, porque además ya no estoy en ese mercado”, confiesa.

“El Brujo” tiene por delante “muchos proyectos y muchas ideas”, que seguirán “su línea” y esa impronta personal que deja en cada trabajo, pero que prefiere guardar en secreto “hasta que asomen la cabeza”.

Es el último personaje de un festival que este año ha contado con un congreso internacional en el que se han dado cita más de 150 expertos de 15 países para debatir sobre el patrimonio del teatro clásico nacional, y que ha puesto en escena diez espectáculos, a los que han acudido unos 7.000 espectadores, con una ocupación media del 80 por ciento, según la organización del festival.

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