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«Matar al pollo para asustar al mono». El refranero chino deja muy claro que hay que dar ejemplo de forma contundente para acabar de raíz con el problema. Y Bo Xilai, protagonista del mayor escándalo político de China en las últimas tres décadas, va a ser el pollo que sirva para poner coto a uno de los lastres más pesados del gigante asiático: la corrupción.