domingo, 20 septiembre 2020 17:04

Paco de Lucía lleva su maestría al Pirineos Sur

Y eso se vio desde el momento en que el músico cruzó el escenario y se sentó solo ante el público para interpretar una preciosa minera, “Variaciones de Minerva”, que hizo acallar todo el bullicio del auditorio.

A sus 65 años, la mayoría de ellos con una guitarra en las manos, Paco de Lucía sorprende con novedosas series de acordes, armonías complejas, modulaciones insospechadas y ritmos cambiantes que le alejan de los cánones del flamenco.

Sin embargo, nadie suena tan flamenco como cuando Paco de Lucía coge su guitarra e interpreta su música, solo o con un grupo que incluye cantaores y un bailaor que hizo que el público de Pirineos Sur se rindiera a su vibrante zapateado.

Pero la guitarra de Paco de Lucía es algo más que un instrumento flamenco, porque de ella brotan sonidos procedentes del jazz y de la música clásica que se mezclan con naturalidad en sus temas y que hacen del guitarrista gitano algo original y distinto.

Poco a poco, a medida que transcurría la madrugada, se fueron sumando a su grupo el percusionista Israel Suárez “Piraña”, el bajista Alain Pérez, el teclista Antonio Serrano, el cantaor David Maldonado, el bailaor Antonio Fernández, y un segundo guitarrista, Antonio Sánchez.

Con todos ellos sobre el escenario flotante de Pirineos Sur, Paco de Lucía fue desgranando conocidos temas de su repertorio como “Mi Antonia”, “Soniquete”, “Moraito Siempre”, “Tangos con cositas buenas”, “Lagartijo” o “Ziryab”.

A sus ya 65 años, Paco de Lucía demuestra una fuerza poderosa con su guitarra en sus manos, pero sobre todo una increíble capacidad para evolucionar y someter a su música a los dictados de su espíritu.

Con esta fórmula, el guitarrista consiguió hacerse con el público que abarrotaba el auditorio natural de Pirineos Sur y hacer que todo girara en torno a él.

Su actual grupo no incluye el saxo y la flauta del músico de jazz Jorge Pardo, pero tiene a un teclista capaz de emocionar con su armónica en sus turnos como solista.

Tampoco tiene al bajista Carlos Benavent, pero no importa porque la música que brota de todos los miembros de su grupo no hacen añorar nada del pasado sino que hacen mirar permanentemente hacia un futuro todavía sin definir y en constante evolución.

Y es que, la forma de tocar de Paco de Lucía, que solo a sí mismo se parece, no deja pensar que el guitarrista ha alcanzado ya sus límites musicales, sino que estos todavía están lejos de verse satisfechos.

Tras una hora y media de intensa y vibrante música (comenzó el concierto sobre la medianoche), el grupo interpretó la rumba “Vámonos”, con la que puso casi a la velada.

El público todavía quería más, pero la intensidad de la gira en la que está inmerso el músico (ayer regresó de El Líbano y hoy partía para la República Checa e Italia) aconsejaba otra cosa.

La fuerza de la música ya se había adueñado de Pirineos Sur cuando Paco de Lucía y su grupo abandonaron el escenario y en la atmósfera aún vibraban sus sones tiempo después.