miércoles, 23 septiembre 2020 21:00

Autopsia al disco de Mecano que cambió nuestras vidas

Así lo defiende Grace Morales, autora del libro “Mecano 82. La construcción del mayor fenómeno del pop español”, publicado este verano por la editorial Lengua de Trapo, dentro de su colección Cara B que recoge ensayos sobre los discos fundamentales de la historia de la música popular española.

Grace, ácida escritora y fundadora del fanzine MondoBrutto, hace un repaso revelador del nacimiento del trío, las razones de su éxito “interclasista” -“banda sonora de españoles nuevos y viejos”- y su relación con los cambios sociopolíticos del inicio de “la década prodigiosa” de los ochenta.

“El primer elepé de Mecano es un fenómeno que va más allá de lo musical: concita a una sociedad entera, que celebra en torno a él, el descubrimiento de la modernidad a la española”, dice la autora en declaraciones a Efe.

El atrevido ensayo indaga en las relaciones de unos adolescentes hermanos Cano, nos recuerda el nacimiento de Mecano con el nombre de “José María y sus amigos” (Youtube todavía atesora una actuación del trío en plan cantautor en el programa de TVE Gente Joven) y descubre el papel clave de Miguel Ángel Arenas, alias Capi, en el lanzamiento del grupo en la discográfica CBS.

En esta autopsia socioemocional, la autora destaca que el éxito del álbum homónimo influyó decisivamente a una sociedad que deseaba “creerse moderna, pero sin pasarse”. “Su pop de línea clara, repleto de canciones pegadizas, era la herramienta perfecta para ambientar esa parcela amable, moderna y de confort que muchos querían edificar sobre un espacio gris, atrasado y taciturno”, relata en el libro.

El impacto -más de un millón de discos vendidos ese año- levantó muchas envidias. En “Mecano82”, Morales no evita la polémica sobre el cacareado origen “pijo” de la banda frente la autenticidad de los hombres del rock (también fue el año de Miguel Ríos) o el desprecio de los grupos de la nueva ola tipo Pegamoides.

Si bien, en el libro no aparecen las nóminas de los líderes de la Movida, si se muestra el papel de los chicos bien y sus familias acomodadas en el desarrollo del pop español. Además, insinúa que ese rechazo a Mecano de sus compañeros de generación -“que siempre les dolió”- tuvo mucho de pose y apariencia.

“Yo creo que Mecano, además de para sus fans, fue un placer, pero culpable, para otra muchísima gente. Seguro que hay jevis y punkis que también bailaron “Maquillaje” a escondidas, sin decírselo a nadie”, responde Grace.

Para el trabajo de documentación, la autora ha contado con testimonios de los creadores del fenómeno – el mencionado Capi-, de periodistas relevantes como Diego A.Manrique o Patricia Godes y de artistas como la chilena Javiera Mena, Guille Mostaza o Alejo “Derribos Arias” Alberdi.

En estas entrevistas se descubre, por ejemplo, que el origen de la canción “Me colé en una fiesta” es por “la fiesta de las Costus, un cumpleaños de Olvido -Alaska- donde no pudo estar Nacho Cano, porque no le querían, era muy jovencito”.

También hay otras opiniones sobre su influencia en el indie hispano -más que los Smiths- o sobre su papel en la consolidación de la denominada Cultura de la Transición -al fin y al cabo, el periodista Guillem Martínez es el prologuista del libro-.

Por su parte, los protagonistas de la aventura -Nacho, José y Ana- declinaron participar en el trabajo- “ellos no están para estas cosas”, dice Grace- pero su voz y opiniones aparecen tras un arduo trabajo de documentación en hemerotecas.

Lo que no falta es el repaso a las doce canciones esenciales de este famoso álbum “del reloj” que, para muchos, fue su primer disco “de mayores” y que, todavía, siguen en la memoria colectiva -y en los festivales fin de curso de primaria- de este país.

La autora, que dedica también un apartado a la moda y “estilazo” Nuevo Romántico del inicio del trío madrileño, destaca, sin ser fan, el valor esencial de primer disco de Mecano. “Fue un acompañamiento para esa sociedad, eran canciones que conectaban perfectamente con la gente. Temas redondos, ritmos pegadizos. Lo más difícil de hacer”, concluye sin nostalgia.

Por Juan Carlos Gomi