lunes, 28 septiembre 2020 21:45

La obra de Pío Collivadino rescata el Buenos Aires del siglo XX

El Museo Nacional de Bellas Artes acoge más de un centenar de obras de este artista argentino, considerado el primer paisajista urbano de Buenos Aires del siglo XX, que retratan la vieja Buenos Aires y dan buena cuenta de los sucesivos cambios en su fisonomía.

“Collivadino: Buenos Aires en construcción” integra pinturas, documentos, fotografías, bosquejos, dibujos, y una sección del trabajo como muralista de uno de los más importantes pintores argentinos.

La exposición ha abierto un espacio destacado para fotografías y vídeos que contribuyen a poner en contexto la obra de Collivadino y a ilustrar con detalle la evolución de Buenos Aires.

“Me dediqué a estudiar a Pío Collivadino, porque fue un artista olvidado, a pesar de ser tan importante, tal vez porque se le consideraba un académico o poco interesante para la historia del arte”, relató a Efe Laura Malosetti, curadora de la muestra y autora de un libro sobre el legado del pintor.

Tras años de trabajar en la idea de hacer una exposición, Malosetti obtuvo el apoyo de universidades e instituciones para restaurar las obras y presentar esta muestra, que persigue acercar al público el trabajo del pintor y que permanecerá abierta hasta el próximo 25 de agosto.

Pío Collivadino plasmó el paisaje de una Buenos Aires que vivía una transición a la modernidad, caracterizada por la construcción de edificios, los cambios en su estructura y el abandono de las tradiciones campesinas.

“Desde el cine y la fotografía se tuvo una mirada diferente, pero desde la pintura, a Buenos Aires se le pensaba como una ciudad fea o poco interesante, con pocas cosas para contar y es precisamente Pío Collivadino quien se encarga de romper con ese estereotipo y se dedica a mostrar lo que nadie quería mostrar”, afirma Malosetti.

La exposición integra óleos, una de las técnicas más comunes del artista, y algunas otras disciplinas que aprendió durante su formación en Roma, desde pinturas murales a grabado y aguafuerte, una de sus mayores habilidades.

Sus pinturas retratan temas sencillos y cotidianos, desde las esquinas de las calles iluminadas con luces de gas, a los caseríos, los puentes, los barcos o las escenas de obreros descansando y los andamios de las obras que dan cuenta del proceso de cambios que vivía la capital argentina.

“La hora del almuerzo” (1903), uno de los mayores atractivos de la muestra, plasma la rutina del almuerzo de vecinos de la ciudad y fue presentada en la Bienal Internacional de Arte de Venecia, donde el artista representó por primera vez a Argentina.

Fundador, en 1907, del grupo Nexus, con el fin de representar un nuevo nacionalismo artístico, Collivadino fue director de la Academia Nacional de Bellas Artes durante más de 30 años y creó el Taller de Grabado, que se convirtió en una herramienta fundamental para los artistas de la época para la difusión de las vanguardias.

Cerca de 70 años después de su muerte, Pío Collivadino continúa siendo un referente para la escena artística argentina.

Por Nury Rojas Patiño