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Rosario tiene, aparentemente, tres casas en El Campillo. Nació en una de ellas, la que era de sus padres, y allí ha estado toda la vida. Apenas ha salido del barrio. Esta vecina de 69 años ha sido testigo directo de la decadencia del Casco Antiguo. Recuerda los buenos años, cuando el mercado funcionaba en la Plaza Alta y se podía estar con la puerta abierta. «Ahora no, a mí me han robado tres vece…