jueves, 1 octubre 2020 4:05

Asier Etxeandía es “El intérprete” en un espectáculo “terapéutico”

“En esta profesión, cuanto más cerca estés de la vergüenza, mejor. Es el camino. Alguien que trabaja en una oficina no tiene por qué exponerse, pero mi trabajo es precisamente eso, exponerme, por dentro y por fuera”, comenta a Efe este bilbaíno de 38 años, horas antes de regresar mañana a Madrid, ahora al Circo Price, con “El intérprete”, uno de los platos fuertes de Los Veranos de la Villa.

Un espectáculo que desde su estreno en marzo pasado, en funciones “golfas”, ya bien entrada la noche, llenó semana tras semana todos los viernes el madrileño Teatro de La Latina, gracias al “boca a boca” y a una crítica que fue unánime en el aplauso.

Intérprete es lo que Etxeandía siempre quiso ser. Desde que era un niño o un adolescente “raro y algo friki”, reconoce. Un joven que en la soledad de su habitación, y gracias a un radiocasete, ponía voz y gesto a las canciones de quienes todavía hoy son sus ídolos: Madonna, Janis Joplin, Michael Jackson, Chavela Vargas, Bowie, Lucho Gatica, los Rolling o Kurt Weill, entre otros muchos.

“Me hacía volar, y lo sigue haciendo, escuchar a Janis Joplin, ver a Madonna en sus vídeos, o ver bailar a Jackson; imitar a Bowie y a Edith Piaf, ver llorar a Chavela cuando cantaba,…”, recuerda con añoranza. “Todos ellos me hicieron ser feliz de pequeño y me hacen feliz hoy”, destaca.

Y a todos ellos vuelve ahora en “El intérprete”. “Sí -reconoce- este espectáculo es, de alguna manera, una necesidad de explicarme. Ante mí sobre todo. Necesitaba ponerme en paz conmigo mismo y, además, recordar por qué me dedico a esto”.

“Había algo -continúa este artista “en permanente búsqueda”- que me estaba empezando a quemar por dentro, algo que es posible compartir con los demás. Porque tengo la sensación de que mucha gente se siente como yo. De ahí que sea un espectáculo terapéutico para mí y para quien venga a verme”.

Etxeandía confía que sea mucha gente, ya que a “El intérprete” le espera una nueva estancia en Madrid en otoño y una larga gira por toda España, además de la grabación de un disco.

A quienes acudan mañana sábado al Price, les aguardan muchas sorpresas sobre el escenario. “Muchas y grandes”, anuncia Etxeandía, a quien, pese a los intentos, es imposible sacar ni una sola. “Estarán grandísimos artistas. Nos hemos vuelto locos. Será un gran fiestón”, se limita a decir.

“El niño raro y friki que fui queda superado con este espectáculo, que me ha cambiado por dentro”, confiesa este hijo único que dedica un trabajo “tan personal” a sus padres. “Me ha hecho feliz, me da seguridad, me hace exigirme más…”, recalca.

Durante los últimos meses, Etxeandía ha compaginado “El intérprete” con otro importante trabajo en su carrera, “La chunga”, del Nobel Vargas Llosa, una función que ha estado hasta hace muy poco en cartel en el madrileño Teatro Español, y en la que ha compartido escenario con Aitana Sánchez Gijón, entre otros “grandes compañeros”.

Además, ha tenido la fortuna de incorporarse a la exitosa serie de televisión “Amar es para siempre” y, en una vuelta de tuerca más, hacer un espectáculo de microteatro en “La casa de la portera”, un novedoso espacio que está haciendo historia en el panorama teatral madrileño.

Tanto ir y venir le ha dejado exhausto, “agotadísimo” pero feliz. “He podido aguantar, sobrellevar tanta carga de trabajo por amor”. Por amor a una profesión que atraviesa, denuncia, momentos trágicos, gravísimos, con muchos y estupendos actores y amigos en paro.

Él mismo lo ha pasado mal en otros momentos de su carrera, y no muy lejanos. “Hace muy poco estuve sin trabajo durante cinco meses. No tenía un duro. Hasta el extremo de tener que pedir dinero a los amigos para coger el metro”, confiesa quien está en posesión de un Premio Max al mejor actor.

“Ahora -dice diez años después de su primer gran éxito teatral, como maestro de ceremonias en el musical “Cabaret”- me siento dueño de mi carrera. Nunca he hecho nada que me doliera, pero sí he tenido que hacer cosas que no me gustaban demasiado. Cuando me han propuesto algo en lo que no creía he dicho que no, aunque lo necesitara para comer”.

Cuando pase esta importante cita en el Price, Etxeandía se irá de vacaciones cinco días, “sí, cinco”, recalca, que no lo serán del todo pues en la maleta meterá, para leer, varios papeles que le han propuesto hacer.

“El intérprete”, tiene la intuición, “o la convicción”, de que es el comienzo “de algo mejor” en su carrera. “Sí, lo creo, porque es lo más de verdad que he hecho en mi vida, lo más honesto. Es mi personaje. Soy yo, en definitiva”.

Por Carlos Mínguez.