jueves, 1 octubre 2020 4:14

Retrato de los primeros japoneses por España, impresionados pero sin cámara

Medio centenar de documentos, grabados y originales objetos componen el relato de estas dos aventuras con origen nipón y destino hispano, con las que España quiere recordar los primeros lazos de unión entre ambas culturas, dentro del denominado “Año Dual España-Japón”, que conmemora el 400 aniversario del envío de la “Embajada Keicho a Europa”.

Parte de estos documentos acaban de ser declarados como Memoria del Mundo de la Unesco, dada su relevancia para documentar las relaciones entre Europa y el Lejano Oriente.

El primero de estos históricos viajes y el más trascendente culturalmente, según ha explicado a Efe la comisaria de la exposición, Julia Rodríguez, es el de cuatro adolescentes japoneses que, educados en el seminario de la Compañía de Jesús en Arima (Japón), recorrieron algunos de los puntos más importantes de la cristiandad del momento en España y Portugal, que acababan de unir sus reinos (1580).

Denominada “Embajada Tensho” (1582-1588), esta aventura era una especie de conglomerado de estrategias político-religiosas, pero también despertó mucha expectación entre los lugareños, que se sorprendían de que estos jóvenes japoneses aunaran las lejanas y exóticas costumbres de la cultura nipona con comportamientos 'europeos', debido a su formación bajo el paraguas de los jesuitas.

La comisaria de la exposición destaca que cartas, libros, grabados y obras de arte de la época reflejan la admiración por la “perfecta simbiosis” entre las culturas europea y japonesa que mostraban estos precursores de los miles de japoneses que actualmente visitan España cada año.

No llevaban consigo los últimos avances tecnológicos para captar imágenes de los monumentos españoles, como los actuales turistas, pero la confianza de los jesuitas era que guardaran en su retina “la grandeza de la cristiandad en Europa” para que a su vez 'vendieran' ante sus compatriotas las bondades del Cristianismo, ya perseguido en Japón hasta su definitiva expulsión en 1640.

El Escorial y la Universidad de Alcalá de Henares lograron “impresionar” a los jóvenes, ya seducidos anteriormente por la belleza de las ciudades portuguesas de Lisboa y Coimbra, según la comisaria de la exposición, quien remarca que, como en el caso de los actuales turistas japoneses, el recorrido de esta expedición estaba “muy dirigido”.

El objetivo de la segunda de las embajadas, denominada Keicho (1613-1617), era más mundano: conseguir contratos comerciales con la Nueva España para uno de los territorios más poderosos de Japón, Voxú, regido por Date Masamune, quien envió como su emisario al samurái Tsunenaga Hasekura para ganarse el favor del rey de España y Portugal, Felipe III, y el papa de Roma.

Pero este samurái carecía de la formación y cercanía con la cristiandad que sí habían esgrimido los jóvenes de la embajada precedente y, tal y como evidencian algunos documentos del Archivo de Simancas, 'se le vio el plumero comercial', por lo que regresó con las manos vacías a casa, donde por otra parte ya estaban a punto de desterrar el Cristianismo.

La armadura de samurái que se muestra en la exposición no es la que vistió el ilustre Hasekura, pero es de la misma época, al igual que las espadas tipo katana y wakizashi que los visitantes podrán contemplar hasta final de año en las instalaciones culturales del Archivo de Simancas, a pocos kilómetros de la capital vallisoletana.

Además de estas dos 'aventuras', la exposición organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte incluye un apartado para la caligrafía japonesa procedente de la escuela del maestro Tarumoto, presidente de la Federación de Caligrafía Japonesa contemporánea, que ha sido preparada por la Asociación Japónica de Valladolid.

Es la primera vez que este tipo de obras de Tarumoto pueden contemplarse en España y la segunda en Europa tras su paso por Francia, aunque en este caso la exposición permanecerá abierta únicamente hasta mediados de septiembre.

Tras la inauguración de las exposiciones está previsto que el Patio del Archivo acoja un concierto de Taiko (tambor japonés) y Koto (arpa tradicional).

Por Óscar R. Ventana