miércoles, 30 septiembre 2020 6:12

Café Tacvba: “Con 40 años, la explosión de energía es más una implosión”

Lo dicen en una entrevista con Efe en Madrid pocas horas después de un íntimo pero electrizante concierto en la Casa de América, en el que tocaron grandes éxitos como “La chica banda”, “Las flores” o “Eres” y presentaron en España los temas de su último trabajo, “El objeto antes llamado disco”, publicado en 2012 en su país.

Su nombre, un guiño humorístico a Prince, procede de su intención inicial de titularlo simplemente con un grafismo sin correspondencia fonética y alude a que “la relación con la música es la misma, por encima de los cambios acaecidos en la industria musical con los formatos”.

Llega cinco años después de su último disco de estudio, “Sino” (2007), un plazo en el que promocionaron aquel disco, celebraron sus 20 años de carrera artística -que comenzó en 1989 y dio pie en 1992 a su primer álbum, “Café Tacuba”- y en el que se tomaron un año de descanso.

Presentado como una vuelta a los orígenes, por cuanto recuperan su sempiterna caja de ritmos en detrimento de la batería, casi siempre ausente de sus producciones, en este séptimo trabajo se acentúa la electrónica, presente siempre en los discos de estos admiradores de Kraftwerk que a la vez echan mano con orgullo de los ritmos folclóricos.

Como en el emblemático “Re” (1994), no falta el “riesgo” del que han hecho gala en toda su carrera, pues fue grabado con presencia de público. “Pero no es un disco en directo”, precisan ellos, que quisieron sacar el proceso de grabación de ese “secretismo” que suele rodearlo.

Callados, sin aplausos ni móviles, los asistentes se convirtieron en el espejo en el que se reflejaron Rubén Albarrán, Emmanuel del Real y los hermanos José Alfredo y Enrique Rangel, los cuatro miembros oficiales del grupo, y su eterno productor, Gustavo Santaolalla.

“El público no interviene, pero la conciencia del músico de su presencia hace que la interpretación sea diferente. Sesión tras sesión, las canciones se transformaron según la lectura que teníamos de cuál sería el mejor desarrollo para sus oídos”, de forma que los músicos adoptaron también el rol de oyentes, explican.

Surgieron canciones como “De este lado del camino”, “Olita de alta mar” y “Aprovéchate”. Sin perder la viva dinámica que les caracteriza, con esa mezcla de folclore, rock, punk y ska-p, hay algo en ellas que resulta menos festivo o catártico y las hace más evocadoras, incluso en los momentos más energéticos.

“No podemos dejar de ser personas con más de 40 años, quizás no vemos ahora la necesidad de esa explosión de energía o quizás es más una implosión, algo más hacia dentro, pero seguimos siendo nosotros”, sostienen, acostumbrados a que su gran versatilidad suscitara más de una vez esta pregunta: “¿Cuál es el sonido de Café Tacvba?”.

En España siguen teniendo una cuenta pendiente o distancia con el público nacional, que estos días se afanan por salvar.

“No creo que sea cuestión de que el público español no pueda apreciar lo que hacemos. No sé si será que la disposición de los medios y las oportunidades que nos dan los promotores y festivales no han sido las mejores para que la gente de aquí reciba tan abiertamente nuestra música”, reflexionan.

En Barcelona (día 18, sala Barts) y la localidad gallega de Porto do Molle (día 30, Festival Portamérica) aún hay oportunidad para que los curiosos y sus amantes confesos disfruten en vivo de su desbordante vitalidad, de sus idas y venidas por el escenario, de los múltiples cambios de instrumento y de voces, de sus juegos y, en definitiva, de la magia de su directo.