martes, 22 septiembre 2020 20:29

Las fotos de Doug Menuez en Silicon Valley documentan la revolución digital

Las fotografías de Doug Menuez fueron tomadas entre 1985 y 2000 y, según ha explicado hoy el propio fotógrafo, “documentan una revolución tecnológica, que era en su momento toda una transformación y que ha determinado nuestras vidas”, y añade: “Ellos creían que tenían una misión, y yo acabé creyendo que también”.

La exposición, que puede verse en la Virreina, comienza con una fotografía de 1986 de Steve Jobs cuando explicaba los ciclos de desarrollo tecnológico de diez años y sus ideas de transformar la educación al convertir su ordenador central del tamaño de un frigorífico en un cubo de 30 centímetros a un precio asequible para las universidades.

“Se trataba, decía Jobs, de que algún chico de Stanford pudiera encontrar la cura para el cáncer sin salir de su habitación”, ha dicho el fotógrafo.

Menuez desconoce si la próxima revolución tecnológica vendrá de India, China, Rusia o EEUU, pero tiene claro que “si no se invierte, y mucho, en educación, será difícil que se repita”. Cita un dato ilustrativo: “Hoy hay menos doctorados en informática que en 1970”.

“Desde 2000 ninguna innovación tecnológica ha conseguido ser tan fuerte como para crear millones de puestos de trabajo en Estados Unidos, como lo hizo en su momento la invención del ordenador personal; y Facebook, Twitter o Google no han llegado a crear más de 50.000 puestos de trabajo y se basan principalmente en la repetición de programas creados durante la revolución digital”, reflexiona.

Aunque Steve Jobs tiene un protagonismo en la exposición, no es el único personaje, advierte el fotógrafo estadounidense: “Jobs fue la puerta de entrada después de que lo convenciera de documentar el proceso tras su expulsión de Apple, pero al final otros colegas de otras empresas también se interesaron por mi trabajo”.

Entre las fotografías preferidas de Menuez, dos instantáneas que recogen dos reuniones, una de empresarios trajeados y encorbatados y otra de ingenieros, pulidos pero ataviados de manera desenfadada: “Sin empresarios ni ingenieros nada habría sido posible en Silicon Valley”, dice.

El comentario de Menuez sobre la imagen de los ingenieros no puede ser más elocuente: “Aquí aparecen descansados, relajados, limpios y organizados, pero un año más tarde el equipo estaba sumido en el caos, uno de ellos había muerto y otro estaba hospitalizado, estaban agotados porque se desvivían por cumplir unos plazos irreales”.

La exposición, añade el fotógrafo, “es también la historia de muchos fracasos”, como demuestran instantáneas en las que fallan los prototipos, las presentaciones a la prensa, o incluso se habla de suicidios por no poder solventar problemas tecnológicos con los programas.

En la galería de retratos que ofrece Menuez destacan personajes como el director ejecutivo de Apple John Sculley, el de Microsoft, Bill Gates; el pintor David Hockney en un descanso tras recibir una clase de Photoshop, o el de Bill Clinton en la visita que hizo a Silicon Valley para recaudar fondos en la campaña presidencial para su reelección.

Las fotografías de Menuez dan cuenta asimismo de una revolución sociolaboral, pues aquellas empresas comenzaron a entender la compaginación de la vida familiar con la laboral -en algunas fotos aparecen madres con bebés, o trabajadores con mascotas-, la incorporación de la mujer en los cargos directivos o el papel del ocio y el entretenimiento en el rendimiento del trabajo.

En La Virreina se proyectan algunas de las entrevistas que Menuez ha realizado a algunos de los sobrevivientes de aquella revolución tecnológica, que formarán parte de una futura película documental.