Quantcast

El acento español se oye cada vez más entre público de festival Optimus Alive

Los espectadores foráneos que acudieron a este festival en 2010 apenas representaron el 10 % de los asistentes, mientras que, según la organización, en la séptima edición que se celebra este fin de semana en Oeiras, a unos 20 kilómetros de Lisboa, ya suponen cerca de un tercio del total, con británicos y españoles a la cabeza.

La severa crisis que atraviesa Portugal en los últimos años ha llevado a la dirección del festival a dar una especial importancia a la promoción internacional.

El precio del bono de tres días (105 euros) no está al alcance de todos los bolsillos en Portugal, donde el salario mínimo es de 485 euros y el 40 % de los jóvenes entre 16 y 25 años está sin empleo, a lo que se suma una feroz competencia debido a la gran cantidad de festivales veraniegos

A pesar de que las fechas y el cartel del Optimus -encabezado por Green Day, Depeche Mode y Kings of Leon- se solapan este año con otro gran festival español, el Bilbao BBK Live, viajeros del otro lado de la frontera ofrecen razones para decantarse por la cita portuguesa.

“Aunque se repitan muchos grupos, aquí tienden a completar el cartel con banda internacionales, mientras que en España contratan a nacionales”, explicó en declaraciones a Efe Raúl, un madrileño de 25 años que acude por cuarto año consecutivo al festival junto a sus amigos Alberto y Alex.

En su opinión, la organización de la cita lisboeta es “espectacular”, pese a no estar de acuerdo con los horarios de algunos de sus grupos favoritos, comentaron mientras caminaban por el macro-recinto de Oeiras.

Pero no solo por la música cruzaron la frontera los españoles, sino que el “sol y la playa” es otro de los atractivos del festival luso, según explicó a Efe un grupo de andaluces, extremeños y ceutíes residentes por tres días en el cámping reservado para los “festivaleros” por la organización.

Esta media docena de veinteañeros pertenecía a un grupo cada vez más habitual en este tipo de citas: los que parecen añorar los Carnavales y aprovechan la ocasión para sacar sus disfraces.

Sin embargo, el buen tiempo que ellos buscaban no se cumplió en la jornada inaugural, a la que acompañó una ligera lluvia que convirtió los llamativos sombreros naranjas repartidos por su patrocinador principal en improvisados paraguas.

Una eventualidad que contrastó con los 40 grados que se llegaron a registrar en esta zona de Portugal a principios de semana.

La cercanía y la reducción de costes que ello implica fueron los motivos que atrajeron hasta la capital portuguesa a catorce amigos desde San Vicente de Alcántara (Badajoz).

Este grupo, en el que predominaban los treintañeros, optó por acudir sin hijos este fin de semana y disfrutar de los conciertos, aunque la organización permitiera, pese a no recomendarlo, la entrada de menores desde los 3 años e incluso ofreciera todo tipo de comodidades a la embarazadas, que hasta contaron con su propia estructura para ver los conciertos del escenario principal.

Una ubicación privilegiada, pero no carente de cierta ironía dado que se situaba junto al edificio que una conocida marca de preservativos disponía en el recinto.

Cerca de ellos, el rojo de la filial lusa de un banco español destacaba en la columna de rápel construida para amenizar el evento con una larga fila de escaladores, comparable con la registrada ante los cajeros de la misma firma situados a su lado.

Comentarios de Facebook