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Una treintena de personas murieron ayer en un ataque suicida registrado en un café de la ciudad de Kirkuk, al norte de Irak. Al menos otras 28 resultaron heridas. El atacante hizo explotar la carga explosiva que llevaba adosada a su cuerpo en el local, donde se habían reunido decenas de jóvenes tras romper su ayuno en el mes sagrado del Ramadán.