sábado, 19 septiembre 2020 4:46

Lou Marini dice que hay “demasiados imitadores de Blues Brothers”

Marini, en una entrevista a Efe, ha querido destacar que “los auténticos admiradores saben notar la diferencia” entre un modelo y una copia, y que la esencia del grupo se mantiene gracias al poder de su “honestidad” y la “unidad” entre los miembros de la banda.

El conjunto, fundado por John Belushi y Dan Aykroyd en los años ochenta, ha mantenido a dos de sus miembros originales: el saxo Marini y el guitarrista Steve “The Colonel” Cropper, que junto al cantante Bobby Harden han manifestado que tocar en España es “una delicia”, en palabras de Marini.

El conjunto musical afrontó su bache más difícil con la muerte de Belushi en 1982 por una sobredosis accidental de cocaína y heroína: “Fue un golpe tremendo”, recuerda Marini.

“Estábamos preparando la segunda película sobre el grupo y teníamos lista una nueva gira, pensamos que era el final de los Blues Brothers”, confiesa el saxofonista, sobre un suceso trágico que supuso el parón del conjunto musical durante cinco años.

Sin embargo, la chispa resurgió el 40 cumpleaños de Aykroyd. “Su esposa Donna Dixon nos invitó a Canadá para darle una sorpresa”, relata Marini, y la experiencia de volver a estar juntos fue “preciosa”, hasta el punto que poco después se le planteó a Matt “Guitarra” Murphy retomar algunos conciertos con la banda original.

El gran regreso de los Blues Brothers fue en Italia, con cinco conciertos de verano que el músico califica como un “enorme éxito”, al que siguieron cientos de funciones en todo el mundo, no solo en Europa y Estados Unidos, sino también en países como Túnez y Marruecos.

En 1980 John Landis dirigió una película sobre los Blues Brothers, “Granujas a todo ritmo”, en un rodaje que Marini recuerda como “muy explosivo”, donde todo “pasaba muy rápido” y en el que estrechó lazos con miembros del rodaje que, pese a ser músicos principiantes, ya les trataban como “estrellas de primer nivel”.

Pese a que la cinta es hoy una obra de culto, el saxo recuerda que las primeras críticas sobre el filme fueron “terribles”, en especial en Nueva York, donde los críticos, para Marini, “tenían una antipatía predispuesta” hacia ellos.

Otros tropezones frecuentes del grupo con la crítica fueron las acusaciones de plagio a los grandes músicos de blues, algo absurdo para Marini, ya que esos mismos artistas apoyaban a los Blues Brothers, pues gracias a ellos “sus carreras se revalorizaron, conseguían más trabajo y ganaban más dinero”.

La segunda parte de las aventuras de la banda en el cine fue “Blues Brothers 2000”, una cinta que el saxofonista abordó de una manera “más madura” con sus colegas y en la que congenió con los técnicos de sonido: “Me lo pasé muy bien y aprendí mucho”.

Marini admite que aunque la secuela no tenga “una gran historia como la primera”, la música es maravillosa, “superbonita”, y cuenta con una gran reunión de estrellas como Eric Clapton y BB King, por lo que para él fue “una experiencia más rica”.

Tras su gira en España, que finaliza el 12 de julio en Barcelona, los Blues Brothers continuarán sus funciones en Francia, mientras que Marini volverá con la banda Red House a la Sala Clamores de Madrid a finales de agosto, tras una gira de siete conciertos en Noruega y Suecia con Georg Wadenius y Lew Soroff.