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El césped de la Champions no luce en Plasencia ni la mitad que lo hacía en el Vicente Calderón. No porque el estadio municipal al que ha venido a parar sea modesto y en nada comparable con el templo colchonero. Un mes después de instalarse, su estado está más acorde con la categoría del estadio placentino que con la del campo del Manzanares. El césped sobre el que quedó la huella de los mejores go…