sábado, 26 septiembre 2020 8:35

“San Jerónimo” de Ribera se incorpora al Prado, que cambiará su iluminación

La obra, que se muestra por primera vez tras la restauración de la que ha sido objeto con el apoyo de la Fundación Iberdrola, fue presentada junto a “El triunfo de San Hermenegildo” de Herrera el Mozo, en la que también se ha llevado a cabo una destacada intervención.

Además del apoyo desde 2010 como protector del programa de restauración del museo, la Fundación Iberdrola ha ampliado su colaboración y ha pasado a ser benefactor de la institución, tras la firma de un convenio según el cual renovará el sistema de iluminación.

Este acuerdo es “extraordinariamente importante” en opinión del presidente del Patronato del Prado, José Pedro Pérez Llorca, ya que gracias a esta Fundación el museo “va a gozar de la mejor tecnología existente en el mercado”.

Manuel Marín, presidente de la Fundación Iberdrola, recordó que el museo tiene desde hace años una iluminación basada en 2.800 focos halógenos, “que se van a sustituir por luminarias tipo 'led', lo que supondrá muchísimo menos gasto de potencia que el actual”.

Según los datos facilitados por Marín, el gasto del museo es equivalente a 260 kilovatios de potencia, que se puede comparar con la utilizada en un bloque de 47 viviendas. Cuando finalice el proyecto, el equivalente será de 42 kilovatios, lo que sería apenas el de cuatro viviendas.

El presidente de la Fundación destacó la importancia de que “la innovación tecnológica se ponga al servicios del arte”, así como el ahorro en la factura, que supondrá una reducción del 75 por ciento, además de que durante los primeros quince años la nueva tecnología no tendrá coste alguno de mantenimiento.

Otras ventajas, aseguró, son la reducción de CO2 y la desaparición de los infrarrojos que producen la luz actual. “Con el nuevo sistema, este tipo de radiaciones desaparece. Todos los pasos que se dan en inversión en ciencia energética son muy importantes”.

El cambio de iluminación era algo “obligado”, en opinión del director del museo, Miguel Zugaza, ya que la iluminación actual “está obsoleta. Era un paso obligado que hacemos con la Fundación Iberdrola no solo por la ayuda económica, sino por su conocimiento”.

Zugaza destacó la importancia del cambio de iluminación “desde el punto de vista estético. Se trata de una luz más sincera con una limpieza que permite ver mucho mejor lo que tiene el cuadro”.

Este “complejo proceso”, que se llevará a cabo durante los próximos cuatro años de forma progresiva, ha comenzado por la sala 56A, en la que se pueden contemplar con la nueva iluminación obras de El Bosco o de Bruegel el Viejo, y finalizará de manera simbólica en la sala de “Las Meninas” de Velázquez.

Miguel Zugaza informó también de la firma con el cabildo de la Catedral de Toledo para la restauración de “El expolio”, una de las obras “más emblemáticas y capital de El Greco”, con la que el Prado inicia su colaboración en la celebración del IV centenario del fallecimiento del artista.

En cuanto a la incorporación del “San Jerónimo” de Ribera, Javier Portús, jefe de Pintura Española del museo, recordó que en el siglo XVIII la obra se encontraba en las colecciones reales, con una antigua atribución a Ribera aunque posteriormente se consideró obra del pintor valenciano Esteban March.

La obra se encontraba depositada en la Casa Colón de Las Palmas de Gran Canaria, donde fue contemplada por Fernando Rayón, quien comenzó unos estudios que continúo el profesor Gianni Papi sobre la atribución de la obra a Ribera.

“Se trata, sin ninguna duda, de una obra del joven Ribera, que es el que más interesa últimamente. El Prado expone el mayor número de obras de Ribera a partir del año 30, de sus últimos 20 años, y hacían falta obras fechadas del año 10 al 30 de su carrera. Era una laguna que parecía insalvable”, afirmó Portús.

El Prado ha presentado también la restauración de “El triunfo de San Hermenegildo” de Herrera el Mozo, obra “excepcional” que siempre ha ocupado un lugar destacado en el museo y que es importante tanto para la historia del Prado como para la de la pintura española.

“Con ella empieza el auténtico barroco en la pintura española”, según el conservador, que indicó que la restauración ha devuelto el dinamismo y la iluminación al cuadro.