martes, 29 septiembre 2020 6:43

Rescatan la figura de Campúa, destacado testigo gráfico del siglo XX en España

Con alrededor de 300 imágenes, muchas inéditas, seleccionadas entre las más de 300.000 que forman su archivo, la antología publicada por Península permite conocer a este fotógrafo polifacético y contemplar imágenes fundamentales del pasado siglo.

El volumen “José Demaría Campúa. Antología de un reportero y artista gráfico” se gestó hace dos años, cuando el escritor y periodista Rafael Moreno preparaba su obra “Fotoperiodistas de guerra españoles” y se puso en contacto con José F.Demaría Campúa, nieto del fotógrafo, con el que inició un trabajo largo y complejo.

El objetivo de ambos fue recuperar la figura de fotoperiodista de Campúa “conocido como el fotógrafo de Franco porque estuvo muy cerca de él, pero, al mismo tiempo, también fue fotógrafo de la monarquía”, recordó Moreno durante una entrevista con Efe.

Imágenes de Alfonso XIII, actos públicos de la reina Victoria Eugenia, testimonios de la República y de la Guerra Civil, diferentes etapas del futuro rey Juan Carlos, los condes de Barcelona, toros, sucesos, espectáculos, son ejemplos del amplio trabajo de este fotoperiodista que en tiempos de Franco fue condenado por masón y metido en la cárcel durante unos meses.

“Era muy inquieto y tenía una pasión: la imagen”, lo que le llevó a traer a España los primeros cines de barrio y a ser el primer representante en nuestro país de Wald Disney, señaló Rafael Moreno.

Siempre cerca del poder, “fue una persona muy discreta”, al que le interesaba “la foto rápida. A Alfonso XIII le gustaba que le acompañara Campúa porque no le hacia posar”.

Aunque su nombre ha estado prácticamente olvidado durante años, “no así sus imágenes que siguieron publicándose. ¿Qué aficionado a la fotografía no conoce las del viaje a Las Hurdes de Alfonso XIII o muchos de los retratos de la familia real o los de Franco en la batalla del Ebro?”, se pregunta Pepe Demaría, nieto del fotógrafo.

El hecho de que a su muerte se cerrara la Agencia Gráfica Campúa, la necesidad de mejorar el respeto a los derechos de autor, “empezando por los derechos morales de reconocimiento del mismo”, y el cambio político que se produjo al fallecer el fotógrafo, que hizo que el interés se volviera hacia reporteros olvidados o silenciados entre los años 40 y 76, contribuyeron a que el nombre de José Demaría Campúa se olvidara, en opinión de su nieto.

Sus cualidades profesionales y personales abrieron muchas puertas a Campúa, fotógrafo preferido por la reina Victoria Eugenia junto con Díaz Casariego ya que ambos “hacían su trabajo de una forma que no importunaba, que no requería casi esfuerzo por parte de aquellos a los que retrataba”.

Esa capacidad de estar pero no molestar, su discreción y su buen talante “hacía que las personalidades se sintieran cómodos ante la presencia de la cámara”.

Además, los retratados sabían que Campúa resaltaría lo mejor de cada uno de ellos. “Para cada retrato se obtenían varias placas, se retocaba, se superponía y mi abuelo revisaba personalmente cada retoque, cada prueba, antes de entregar el resultado”.

Como ejemplo de ello, una placa que se conserva en el archivo de la familia de Alfonso XIII. “A la reina se le han borrado y luego dibujado los zapatos y los tobillos para afinarlos y hacerlos más elegantes. Lo mismo se siguió haciendo después, afinando la cintura de las modelos con tinta china en los cristales o dibujando mejor los labios de Sofía Lorén en el negativo del retrato que se publica en el libro”.

Sobre las características del trabajo de su abuelo, Pepe Demaría consideró que como foto-reportero su caracterizó por “captar el momento relevante, no la mera imagen de un hecho periodístico”. Esto lo anteponía incluso a la pureza técnica de la fotografía “que reservaba para el trabajo como retratista”.

Además, “como él mismo dijo poco antes de fallecer, fue un notario gráfico”, recordó Demaría para quien con la obra de Campúa y la de Alfonso y Díaz “se pueden documentar perfectamente los sucesos políticos, sociales y militares de los primeros 75 años del siglo 20 desde una perspectiva cercana a los personajes”.

Algunas de estas imágenes están incluidas en el libro, como la del coche acribillado en el que viajaba Eduardo Dato cuando fue asesinado o la de su cadáver en el depósito, así como las de los políticos Alejandro Lerroux o José Antonio Primo de Rivera.

Y esto sin olvidar su lucha por la defensa de los derechos de autor de los reporteros gráficos, “asignatura aún pendiente”.