sábado, 26 septiembre 2020 18:16

El rock inmortal de los británicos Suede deslumbra en el Cruïlla Barcelona

La banda del enérgico Brett Anderson fue uno de los platos principales de la noche, con permiso del cantautor neoyorquino Rufus Wainwright, que hizo disfrutar de lo lindo al combinar a la perfección sus temas más míticos con los más recientes de su último trabajo “Out of the game”, su inmersión a un pop apto para todos los públicos.

Lejos de parecer el multitudinario ambiente que reina en el Primavera Sound, los cinco escenarios del Fórum de Barcelona vivieron este viernes un desfile de artistas del amplio abanico que ofrece tanto el pop internacional como nacional.

Pero el grupo, a priori, más esperado para el público catalán fue Suede. Tres años después de la gira con la que rememoraron sus grandes éxitos, los británicos presentaron por primera vez en España algunos los temas de su nuevo trabajo que rompe con más de una década sin componer.

En pleno 2013, Anderson y compañía siguen con la misma poción de sus míticos álbumes “Suede”, “Dog man Star” y “Coming up”. Casi veinte años después, esa fórmula aún sirve para encandilar a los seguidores más incondicionales, mientras que a los paladares más exigentes convence de sobras.

El sonido inconfundible de las guitarras eléctricas, unido a la voz dramática de Anderson, se vistieron con las mejores galas con un inicio deslumbrante en el que desgranaron piezas míticas como “Trash”, “Let go”, Coming up o “We are the pigs”.

Ese recuerdo al pasado sirvió para enlazar con novedades como “Snowblind” o “It starts and ends with you”, ambos con un sonido más propio del 1994, año en el que saltaron mundialmente a la fama.

Mientras que Suede rebuscó en los más hondo de las esencias del 'pop-rock' británico de los noventa, con el talentoso Rufus Wainwright se vivió una mágica balada que encandiló al numeroso público que llenaba el escenario principal.

Wainwright tuvo suficiente con un piano y sus diez guitarras para cautivar, canción tras canción, a sus incondicionales.

Su formato acústico hizo brillar algunos de los temas de “Out of the game”, un trabajo en el que se percibe su faceta más hedonista. Así canciones como “Rashida”, “Out of game” o “Jericho” fluyeron como el buen vino, sin olvidar su cara más manierista como “Montauk o “California”, esta última tocada con una guitarra española con una pegatina de la protagonista de dibujos animados Hello Kitty.

El compositor de “Poses” y “Release the starts” no se olvidó de su mítica versión de “Hallelujah”, de Leonard Cohen, que acabó de convencer a un público que en todo momento se entregó al arte de Wainwright.

El concierto tuvo el mejor final posible con “Cigarretes and chocolote milk”, otro tema inmortal que puso la guinda a una actuación sublime.

Además de Suede y Rufus Wainwright, en apenas tres horas y media pasaron por la palestra nocturna del Fórum desde el 'soul' de masas de James Morrison, hasta la fusión de 'country' y 'folk' del cantautor británico Billy Bragg quien, pese al paso de los años, demostró mantener un buen nivel.

Previamente, bajo la tenue luz del atardecer barcelonés, la artista estadounidense Chan Marshal, más conocida como Cat Power, reapareció del olvido, tras cinco años de silencio, para dar muestra de su frágil voz con el que se ha abierto la sexta edición del festival, al que aún tiene que visitar el rapero estadounidense Snoop Dogg y el talento pausado de los británicos Morcheeba.

En el verano barcelonés la música no para. Este sábado más Cruilla, sólo falta saber si será mejor que hoy.

Víctor Martí