sábado, 26 septiembre 2020 1:09

Antonio López reconoce que “si no viera la forma de acabarlo, dejaría el cuadro real”

El maestro del realismo ha participado hoy en un curso de verano de la Universidad Complutense en El Escorial, en el que ha precisado que, desde que empezó el retrato de la familia real hasta ahora, ha acumulado una serie de “experiencias” y “vivencias” que le están “ayudando a contarlo”.

“Yo no lo puedo dejar, porque me lo han pagado, pero, si no me lo hubieran pagado y no viera la forma de acabarlo, lo tendría que dejar inacabado”, ha precisado, para señalar que está “en ello”, que sigue intentado que la obra “quede bien” y que para ello está poniendo “un enorme interés”, aunque ha matizado que, si no se viera capaz de acabarlo, tendría que pedir a alguien ayuda.

López se ha negado -en declaraciones a los medios- a dar una nueva fecha de entrega del retrato, después de haber incumplido muchas de las dadas anteriormente, y ha precisado que es una obra que le “cuesta mucho” terminarla.

Desde que fotografió a los Reyes y a sus tres hijos, todavía solteros, en 1992, el cuadro ha tenido “mucha evolución” en su mente, y ha admitido que todos los acontecimientos que han rodeado últimamente a la familia real están influyendo en su elaboración, al señalar que “todo influye”.

“Les estimo mucho, y no hay nadie que se libre de dolores y de problemas”, ha sentenciado.

López ha reconocido que tarda mucho en terminar sus cuadros, algunos -ha dicho- hasta “veinte o treinta años”, y ha asegurado que es absolutamente normal en él pintar un cuadro y, pasados muchos años, volver a retomarlo, “porque me sigue interesando esa historia”.

“Es una relación amorosa” (la del artista con sus cuadros), que tiene continuidad mientras esa relación sigue viva y, cuando te deja de interesar, la sueltas; debes dejarla”, ha sentenciado.

Durante su participación en el curso “La materia pictórica: técnica y lenguaje”, el artista ha señalado que, aunque la materia es importante para la pintura, “lo realmente interesante es la historia que quieras contar”.

En su opinión, el lenguaje de la pintura se ha abierto tanto que se ha hecho “casi infinito”, y ha subrayado que, cuando te acercas a un cuadro de Goya, de Velázquez o de Tàpies, “siempre hay detrás una materia elevada, pero lo que sobresale por encima de todo es una mente elevada”.

El pintor manchego ha elogiado la “libertad” que existe ahora en el arte contemporáneo frente a la que había antes del siglo XIX, cuando “prácticamente todo” el arte se hacía por encargo, al considerar que esa libertad suele dar como resultado una obra “más limpia, pura y valiente”.

Antonio López ha reconocido que ha vuelto “muy cansado” de su largo viaje a Japón, donde el pasado mes de junio se inauguró una retrospectiva de su obra, y ha asegurado que en este momento de su vida lo que necesita es concentración en su trabajo.

El artista ha elogiado el arte asiático, al considerar que pintan “prácticamente sin materia: son solo aguadas, de tamaño pequeño y con una forma modesta de contar que no tiene nada que ver con el arte occidental, que sigue siendo muy prepotente”, y ha precisado que el mundo occidental “tendría mucho que aprender de ellos”.

“Para vivir necesito contemplar pintura; para mí, es una dependencia”, ha resaltado el maestro del realismo, quien ha señalado que sigue pensado en el cuadro de la Puerta del Sol madrileña que empezó a pintar in situ hace algún tiempo.

“Me asusta mucho pintar en la calle, me resulta muy agobiante”, ha reconocido López, quien ha destacado que en las sesiones de trabajo que realizó en el kilómetro cero de la capital “no veía la realidad” debido a la expectación que genera, aunque ha precisado que no ha renunciado a continuar la obra.