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Cuando la naviera Armas anunció que ofrecería una línea para el abastecimiento de las Islas Canarias desde Huelva sonaron todas las alarmas del puerto de Cádiz. Hasta ese momento, el monopolio de este servicio había sido gaditano y tembló uno de los cimientos del tráfico de mercancías en los muelles de la capital. Más tarde se observó que la competencia de la línea onubense tampoco era tan peligro…