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“Un refugio para clara”, una historia dura con un mensaje de superación.

Aunque Marta Estrada (Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1967) escribe desde que a los once años se quedó ciega, “Un refugio para Clara” (Destino) es su primera novela publicada, porque antes siempre había escrito para sí misma hasta que recientemente decidió que “merecía la pena” compartir esa pasión con los demás.

A pesar de que cuando inició la novela le estaba quedando una “típica y tópica” historia de amor, Estrada, quien compagina la escritura con su trabajo en la ONCE y su familia, acabó por dar con la fórmula para enmarcar esa historia romántica en un “trasfondo de sentimiento, de dolor”.

Marta Estrada quería que sus protagonistas, Clara y Eric, iniciaran un camino que les llevara al amor pero “a través de un sendero en el cual deberían superar las duras vivencias que la vida les había puesto delante a ambos”.

“Necesitaba introducir ese toque de dolor porque la obra lleva implícito un mensaje de superación”, según el cual por difíciles que sean las circunstancias por las que haya que pasar, “siempre hay una salida”, y depende de cada persona y de su voluntad de salir adelante “la forma en que se supere” ese trauma.

“Un refugio para Clara” bucea en el interior de los sentimientos humanos a través de la historia de Clara, una madre marcada por los remordimientos que sufre tras sufrir un accidente de automóvil en el que su hija Belén, de 7 años, queda parapléjica.

La lucha de Clara por superar esa tragedia y su providencial viaje a los Pirineos, dónde conoce a Eric, le harán apreciar las cosas desde otra perspectiva, en un viaje interior en el que la protagonista alcanzará el sosiego que busca con la ayuda de su acompañante.

“No hay que estancarse en el dolor, sino aprender a utilizarlo para seguir adelante”, asegura Marta Estrada, quien también pone de manifiesto que “tu universo puede desaparecer en un suspiro” y que todo está formado de “pequeños momentos” que pueden hacer que te cambie la vida.”Y hay que saber subirse al carro de estos momentos, no quedarse atrás”.

Para Clara, según su creadora, el arisco y taciturno Eric es “no solo un refugio físico” -lo que justifica el título de la novela- sino también “comprensión activa, que no compasión, y afecto”, y quien obliga a la protagonista femenina a mirar en su interior y hacer que su conflicto salga al exterior.

“Eric pone a prueba a Clara, por las emociones encontradas que despierta en ella”, según la escritora, quien recuerda que él también ha tenido una vivencia “muy dura”, lo que le hace empatizar con ella y entenderla, por lo que ejerce tanto de “revulsivo, como de bálsamo” para la protagonista.

Marta Estrada reconoce que “siempre hay algo de uno” en sus obras, recuerda que ella, al quedarse ciega con once años, conoce “el camino de la superación”, y puntualiza que hay personas que pierden la vista “y pierden la vida, se estancan y no lo superan”, muchas veces -dice- por falta de apoyo, aunque precisa que no ha sido su caso, porque ella siempre ha contado con el apoyo familiar.

“No busco un bálsamo en la escritura porque no he escrito por dolor”, asegura la escritora, quien subraya que no escribe para evadirse de una situación, sino porque realmente cree que es “un tesoro” que otras personas se puedan emocionar ahora con su novela.

Para quienes son poco dados a leer historias tristes, Estrada les recuerda que, aunque efectivamente es una novela “dura”, la vida “está llena de historias duras de las que se puede aprender mucho”, y remarca que “dentro de la dureza, hay mucha luz”.

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