sábado, 15 agosto 2020 16:41

Laura Castañón debuta en la novela con la “innegociable” memoria histórica

“Tengo muy claro que la memoria histórica es innegociable”, matiza la autora en una entrevista con Efe; y es que Castañón defiende que como sociedad no podemos olvidarnos de la historia, pero que hay que respetar el derecho de cada individuo a decidir si quiere rebuscar en las vidas de sus antepasados.

“Tenemos que dotar de memoria a aquellos que deliberadamente la olvidaron o a los que carecen de ella por el silencio en el que se sumió todo y también reconocer a aquellos que no la perdieron nunca” defiende Castañón (Mieres, 1961), tras asegurar que es un tema mucho más complejo de lo que en realidad se cree.

“Dejar las cosas en sus días” (Alfaguara) es la primera novela de una trilogía y se trata de un relato histórico sobre la necesidad de encontrar respuestas en el pasado pero también sobre el peligro de hacerlo.

Como dice el título, la novela plantea si es mejor dejar la cosas en sus días o enfrentarse a la verdad, “que a veces genera heridas”, reitera Castañón.

Una obra que supone un relato de la España de principios del siglo XX hasta nuestros días a través de una literatura que plantea muchos interrogantes y que evita dar respuestas, “esta creo que es la misión de la literatura”, opina.

“Dejar las cosas en sus días” narra la historia de una familia, los Montañés, cuyo pasado se irá conociendo a través de Aida que en pleno siglo XXI decide investigar dónde se encuentran los restos de su abuelo, lo que le llevará a adentrarse en la historia de sus antepasados hasta llegar a sus bisabuelos que vivieron en la comarca de Aller, Asturias, a comienzos del siglo pasado.

Un entorno muy familiar para Castañón porque fue allí donde se crió y, aunque asegura que la novela no es autobiográfica, confiesa que en ella hay muchos recuerdos de su infancia como el lenguaje, historias que le contó su padre y muchas anécdotas.

Con continuos saltos en el tiempo, se sirve de varios ejes temáticos, voces muy distintas y diferentes registros para tratar de abordar los 100 años de historia familiar.

Una novela en la que se ve un fuerte contraste entre la España de comienzos del siglo XX y la de nuestros días, en la que se salta de correos electrónicos a cartas de principios del siglo pasado y en la que las vidas de los narradores, aunque comparten apellido, se parecen poco.

La historia de los Montañés comienza con Benito, bisabuelo de Aida, que fue destinado a la comarca de Aller como director de las minas que pertenecían al Marqués de Comillas.

“Quise situarlo en esta época y en este lugar porque la región minera era una burbuja, era ajena a los movimientos obreros de esos años y eso me interesaba mucho”, defiende Castañón.

Una novela que es “una burbuja dentro de una burbuja”, reflexiona, ya que, según la autora, la casa Pomar donde viven los Montañés es también una burbuja dentro de Aller porque Benito quiere mantener el estatus del que goza en el pueblo minero por provenir de Madrid.

Una familia a la que le rodea un áurea trágica, que soporta numerosas muertes y desgracias, “la muerte en aquellos años era algo muy cotidiano y quería representarlo”, dice la autora, tras defender que en su novela también hay grandes momentos de felicidad.

Mientras Aida descubre la historia de su familia, tiene una relación sentimental con Bruno Braña, un actor que también se tendrá que enfrentar a la búsqueda en el pasado de su familia cuando su padre, Andrés, tras años de silencio quiere desvelar algunos de sus secretos.

Un personaje que para Castañón es metáfora de la sociedad española, ya que “no quiere recordar pero tampoco quiere olvidarse del todo”, que guarda en secreto cosas que no le ha contado a nadie y que cuando le diagnostican alzheimer decide sacar a la luz.

Laura Castañón se había dedicado hasta ahora a la corrección de obras o a dirigir talleres de creación literaria, y después de que le diagnosticaran fibromialgia decidió escribir la primera novela de esta trilogía que desarrollará gracias a las historias secundarias que ha dejado sin completar en “Dejar las cosas en sus días”.

Por Víctor Usón.