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Para recordar que «¡Montefibre vive!» y, por tanto «la lucha sigue», los trabajadores de la empresa repartieron ayer por toda la ciudad hasta 3.000 octavillas en las que se hace un repaso de cómo han llegado hasta aquí y qué necesitan para salir de esta situación de inactividad en la que llevan instalados casi dos meses y medio, por obligación.