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Delibes y su libreta marrón, la munición literaria de un cazador que escribía

“Apuntaba la fecha, el lugar, el tiempo que hacía, las piezas que cobraba y, como buen amante de la naturaleza, justificaba todo” lo que descolgaba, ha evocado hoy el catedrático de Prehistoria Germán Delibes, uno de los siete hijos de Miguel Delibes (1920-2010) e integrante de la cuadrilla de quien, como solía repetir, siempre se consideró más un cazador que escribía y no al revés.

Su conocimiento de la Castilla que luego trasladó a libros tan emblemáticos como “Las ratas” (1962) o “Viejas historias de Castilla la Vieja” (1964), fue fruto de sus salidas al campo, primero como 'morralero' y más tarde con la escopeta al hombro, ha añadido Germán Delibes esta mañana en Villafuerte de Esgueva (Valladolid), durante la presentación de “Las rutas de Delibes”.

Esta iniciativa, de carácter cultural y turístico, ha sido organizada por la Diputación de Valladolid y se articula en torno a seis itinerarios basados en otros tantos libros del novelista, cada uno de los cuales agrupa a varias poblaciones cuyo paisaje, arte, historia y gastronomía son glosados en un folleto y en una web.

La primera ruta, que tiene como referente a “Las perdices del domingo” (1981), ha sido presentada en el castillo de Villafuerte de Esgueva (Valladolid), cuyo término municipal fue escenario de numerosas salidas cinegéticas dominicales por parte de la cuadrilla del escritor como se aprecia en las páginas de ese libro.

No todas las reflexiones que volcó Delibes en sus diarios cinegéticos se centraban en esta práctica, sino que también censaba incidentes, circunstancias familiares o profesionales, e incluso estados de ánimo como las sensaciones que le produjo reanudar las salidas tras la muerte de su mujer.

“(…) Hoy, primer domingo de diciembre de 1974, compruebo que mi dolor, tras una jornada de paseo, soleada y suave, se ha serenado, se ha hecho menos crispado, aunque seguramente más profundo”, anotó el escritor en “Las perdices del domingo”, un libro que recoge algunas de las cacerías protagonizadas un cincuentón Delibes entre agosto de 1974 y febrero de 1978.

No todas ellas tuvieron como escenario la provincia de Valladolid, sino también otros como Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Maqueda y Sevilleja de la Jara (Toledo), Zafra (Badajoz), Cañamero (Cáceres), Pinilla de Toro (Zamora), Vadillo de la Sierra (Ávila), Valencia de Don Juan (León) y Sedano (Burgos).

El nombre, técnico o popular, de los accidentes geográficos, de la avifauna y especies vegetales, así como de los vientos, lluvias, soles y nieblas representan un valor añadido al margen del mero interés cinegético de la docena de libros que escribió con la caza como telón de fondo.

Cinco de ellos: “Diario de un cazador” (1955), “Mi vida al aire libre” (1989), “El último coto” (1992), “Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo” (1979) y “Con la escopeta al hombro” (1970), completarán las restantes rutas propuestas por la Diputación, que serán presentadas cada dos meses.

“Es un recurso turístico, cultural y económico más, otra manera de conocer la provincia, en este caso de la mano de Miguel Delibes”, ha explicado por su parte Jesús Julio Carnero, presidente de la Diputación.

No se trata de recorridos señalizados, sino vertebrados a partir de zonas y lugares descritos en esos libros y que el turista podrá conocer con esa guía o referente, antes de decidirse a caminar, a través de folletos explicativos como punto de partida de una visita susceptible de ser ampliada o complementada.

Por Roberto Jiménez

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