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The Predator es la cuarta entrega de la popular saga
the predator

“The Predator” es la cuarta parte de la franquicia iniciada en los años 80 por el brillante, y últimamente muy desaprovechado, John McTiernan, responsable de trabajos tan sobresalientes como “La jungla de Cristal 1 y 3”, “El secreto de Thomas Crown”, “El guerrero número 13” o “La caza del Octubre Rojo”, y que ya en aquel entones fue un vehículo de serie B creado por y para lucimiento del hipermusculado actor Arnold Schwarzenegger.

Este nuevo capítulo de la saga, según sus responsable, sigue la historia tal y como la dejamos es esa más que decente segunda parte, pero personalmente no lo tengo tan claro ya que recoge ideas que se explicaron en la tercera “Predators”, como los llamados Depreda-Dogs, la idea de la evolución en los Depredadores y la guerra entre diferentes razas de esta casta de alienígenas cazadores de especies que utilizan nuestro planeta como coto. Pero sigue las mismas premisas que se exploraron en los orígenes de la historia, un guión que brilla por su ausencia, mucha testosterona, ex militares o mercenarios como objetivo de los extraterrestres enmascarados, explosiones y tiroteos en masa, y muchas presas para los monstruos, porque en este producto ultraviolento los protagonistas son los Depredadores, el resto de personajes son mera carnaza para desarrollar sus sangrientas azañas. Pero quitando todas estas virtudes o defectos, según quieran verlo, esta es una película que solo engaña al que se deje, y que entretiene a más no poder, el metraje parece desarrollarse en un abrir y cerrar de ojos, y la historia, aunque escasa, es tremendamente entretenida, con unos protagonistas mentalmente desequilibrados que nos ofrecen momentos de hilaridad que provocan numerosas carcajadas en el respetable.

En cuanto al director Shane Black (Iron man 3, Kiss Kiss, Bang Bang) que se mueve mucho mejor en el terreno del guión que en la dirección, como ya demostró en sus libretos para films de culto como Arma Letal o El último Boy Scout, pero aun así nos ofrece un film más que correcto en sus “set pieces” de acción y con un ritmo sin pausa que no deja momento para el pensamiento ni el aburrimiento. Si nos dejamos llevar por la montaña rusa que nos propone esta nueva entrega de una de las franquicias de monstruos más famosas del cine, y tenemos en mente que quizás hayamos mitificado en exceso la primera entrega, pasaremos dos horas más que divertidas en la sala de cine