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Barcelona, 27 abr (EFE).- El cineasta mexicano Arturo Ripstein ha explicado hoy que “lo peor que se puede decir a un actor es 'hazlo otra vez, igualito'”, porque “no es consciente de lo que hace, las emociones son irrepetibles”, por lo que él lo filma todo y rueda entre 20 y 30 tomas por escena.

Arturo Ripstein ha recreado sus experiencias cinematográficas en el transcurso de la clase magistral que ha ofrecido en Barcelona junto a la guionista Paz Alicia Garciadiego, en el ciclo “Melodrama sin límites”, que la Filmoteca de Cataluña ha organizado en su honor.

“En mis películas la improvisación es minúscula”, ha afirmado Ripstein que es de la opinión de que se debe repetir las veces que haga falta una escena para “eliminar todo lo circunstancial” y conseguir que “el actor no diga el texto, sino que sea el texto”, y que, así, el cine se convierta en “más real que lo real”.

Ante una sala llena, el cineasta ha explicado sus experiencias cinematográficas a los asistentes con un toque de humor y ha comentado tres secuencias de sus películas “La perdición de los hombres”, “La virgen de la lujuria” y “Lugares sin límites”.

Este último filme “estableció un precedente en el retrato de la homosexualidad en México”, y provocó el interés de Garciadiego por la obra del cineasta: “Después de ver 'Lugares sin límites' habría dado el brazo derecho para trabar con Ripstein”, ha explicado la guionista.

Respecto a sus influencia cinematográficas, Ripstein ha negado los paralelismos entre sus filmes y los del surrealista Luis Buñuel: “Yo a Buñuel le conocí, fue muy generoso conmigo y le debo muchísimo pero, por más que insistan en Wikipedia, mis películas no se parecen a las suyas”, ha comentado entre risas.

Pese a ceñirse a géneros cinematográficos muy marcados como son el melodrama o la comedia, su cine deja “marcas propias” y, una de las “más importantes”, ha explicado, es la puesta en escena y el uso de planos secuencia, en los que “el tiempo cinematográfico es igual que el tiempo real” y ofrecen “una mirada unívoca”.

“Para mí, la manera de contar el cuento, es el cuento en sí”, ha dicho en referencia a su forma de rodar “volátil” para evitar “las aristas” en la historia que provocan los cambios de plano.

“Se puede carecer de muchas cosas en una película, pero no de cámara”, ha afirmado el cineasta, que, actualmente, está rodando como actor “La reina de España”, a las órdenes de Fernando Trueba.

A su parecer, “el arte, ya sea pintura, dramaturgia o danza, siempre ha tenido tendencia a parecer más real que lo real porque estructura la realidad”, quedándose con la esencia de los hechos, algo que nos ha permitido entender “quiénes somos, qué es la vida y las razones de la existencia”, ha declarado.

Ripstein, que ha hablado de lo “absurdo de lo cotidiano” y de la narrativa circular, ha concluido: “Me han tachado de todo, pero lo que nunca me han dicho es que no hay talento, que hay facilidad, cuando lo que yo trato es de llegar al talento con mi facilidad de hacer cine”.

El ciclo que la Filmoteca ha presentado esta mañana, que ha contado con la colaboración del Consulado de México, consistirá en diez filmes de Ripstein -algunos, de antes de trabajar con Garciadiego-, incluido su último trabajo, “La calle de la amargura”, que aborda la miseria, la religión y las supersticiones que marcan las grandes ciudades mexicanas, que inauguró ayer las proyecciones.

Esta misma noche, la Filmoteca, proyectará “La reina de la noche”, un drama sobre la intensa vida de la cantante Lucha Reyes en el México de los años 30; para el miércoles día 29, se reserva “La perdición de la noche”, una comedia del absurdo sobre el azar en la vida de una persona, impregnada de elementos dramáticos, que le dio la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián.

“Las razones del corazón”, “La mujer del puerto”, “El Santo Oficio”, “Principio y fin”, “El castillo de la pureza”, “Profundo carmesí”, “El lugar sin límites” y “La virgen de la lujuria”, son las otras películas que se proyectarán hasta el 31 de mayo. EFE

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