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¿Cómo te ves con este look tan loco?

(Reímos) Realmente es muy sorprendente, a mí me encanta, me divierte mucho porque lo que más me gusta de mi trabajo de actriz es disfrazarme y evidentemente estoy muy disfrazada.

¿Pero este es tu pelo, pelo?

Sí, es mi pelo porque como estoy haciendo la serie de “Amar es para siempre” pues me hice la permanente para ahorrarme tiempo en peluquería por las mañanas. Llevo esta permanente que me viene muy divinamente para esta señora, como puedes ver. Lo he aprovechado muy bien.

Y no llamas nada la atención por la calle, la verdad.

(Irónica) Nada, en absoluto, una cosa muy discreta. Una cosa que parece que se lleva, ahora se lleva el afro, yo no me había hecho un moldeado desde los años 80.

Es una familia peculiar, dicen de esta obra. Y me pregunto, ¿cuál no lo es?

Claro, es que es eso. Tú empiezas a rascar y todo el mundo tiene cosas insospechadas de enfados, relaciones, problemas… Todo el mundo tiene sus cosas de familia, pero claro, estos en concreto viven en una cápsula espacio-temporal que les hace un poco más enfermizos. No se relacionan mucho con la gente.

¿Están anclados?

Viven en su mundo, en su burbuja. Es una familia en la que el padre, como has visto, ejerce un poder absoluto y la madre intenta ejércelo desde su ignorancia y zafiedad que no reconoce. Quiere criar a esta hija para hacerla perfecta, pero claro, con esta madre dudo mucho que lo consiga.

¿Qué no te dejaban leer a ti de pequeña?

A ver, libros no creas tú que estaban muy vetados. Lo que no me dejaban leer era revistas como “La codorniz”, “Hermano lobo”, en mi casa había alguna “Interviú” que, por supuesto, no podía ver. Sobre todo cosas de educación sexual y todo eso era peligrosísimo.

¿Quién era más recto? ¿Padre o madre?

Mi padre, como siempre las madres tenían más relación con los hijos, el padre estaba trabajando y ahora, afortunadamente, las cosas son diferentes: puedes elegir si sales de casa a trabajar o no. Entonces, claro, el padre estaba más ausente y era el poli malo.

Tu personaje es una madre de las de “porque lo digo yo”, ¿no?

Hombre, eso es así porque lo mando yo, pero no le has escuchado a él, ¿eh? Donald Trump es una niña chica a su lado. Yo soy una aprendiz.

¿Cómo te da la vida para decir sí a todo?

Bueno, sí a todo… ¡Tampoco es así! Lo que pasa es que en la serie, afortunadamente, entré para una temporada y sigo allí, quisieron que me quedara. Esto es un proyecto nuestro, yo estoy en producción, hemos creado una cooperativa… En fin, este lío lo hemos montado nosotros. Y estamos encantados, me parece un proyecto diferente y hacer teatro aquí, en algún sentido, te relaja, ¿sabes? Estás acostumbrada a unos teatros grandes, llenar… y me siento más relajada, los espectadores están muy cerca, como si fuera una pantalla de cine.

Todos te conocemos, pero para mí siempre serás Pruden de “Los ladrones van a la oficina”.

Ay, qué recuerdos. Pruden fue el papel que me dio el espaldarazo, además de a nivel profesional, a nivel vital. Es fundamental en mi vida por haberme dado la oportunidad de trabajar con aquellas importantes personas del mundo de la escena española.

¿Manuel Alexandre era de verdad tan tierno como parecía?

Sí, sí. Absolutamente comestible. Era tierno, encantador, divertido… Todo. Y Fernando (Fernán Gómez) dentro de su fama de “Váyase usted a la mierda” era un hombre con un humor alucinante y muy buen carácter, encantador. Lo que pasa es que aquello fue tan goloso y cuando se enfadaba, se enfadaba por todo lo alto. Pero realmente, lo que se conoce de Fernando es la punta del iceberg, es decir, no tiene mucho que ver su trato cercano.

A mí la gente cascarrabias lejos de enfadarme, me da mucha risa.

Sí, además era tan divertido, tan ocurrente…

A ver, vamos con la polémica. ¿Vas a doblar a Dori en “Buscando a Dori” o no?

Sí, claro. Calla, que hubo una movida en Twitter que me quedé loca, la gente decía: “Pues no voy a ir a verla”. No creo que los de Disney estén demasiado preocupados, la verdad. Un apoyo alucinante, me enteré que habían hecho hasta un Change.org.

¿Qué me dices?

Sí, así como te lo digo. Yo no me lo creía, pero sí, sí. Me siento desbordada y halagada porque que un doblaje tenga esta repercusión me alucina. ¡A ver qué tal lo hago!

¿Aún no lo has hecho? Pero si he visto el tráiler…

No, todavía no. El tráiler no lo doblé, no soy yo.

¿Estás nerviosa?

Pues como estoy con esto, no me dan pa' todo. Ahora estoy nerviosa por esto, tengo ir organizándome los nervios.

Has estado en monjas, ¿amabas a estas señoras o no?

Claro, había de todo, las tremebundas y las buenas, buenísimas y divertidas, como Julie Andrews en “Sonrisas y lágrimas”.

¿Sabes coser? Es una de las cosas que te enseñan.

Se empeñaron, pero recuerdo que en la mantelería no pasé de la primera fila de la vainica, nunca. Luego ya tuve la oportunidad de elegir entre costura o pretecnología, obviamente sabes qué elegí, ¿no?

¿Pretecnología? ¿Era como bricolaje?

Claro que sí, tenía que hacer estanterías, cogía el serrucho… Suena como sofisticado, ¿verdad? Pues no, era hacer como unas maquetas, estanterías, casitas…

¡Qué modernas tus monjas!

Pues sí, sí que lo eran para aquella época.