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Berto, ¿tú tienes pueblo? 

Claro, sí, sí. Soy de Cardona, un pueblo de 4000 habitantes en el que viví hasta los 17 años. 

Madre mía, no sabía eso. ¿Cómo fue el salto a la ciudad? 

Muy interesante porque a mí me ahogaba un poco el pueblo y cuando llegué a la ciudad descubrí que había mucha más gente, más cosas que hacer… 

Tú has salido, ahora que ves tu evolución y la de la gente que se ha quedado en tu pueblo. ¿Cómo les ves? 

Sin juzgarles, como intento hacer yo en la vida. No les juzgo, veo cómo están y cómo podría estar yo si me hubiera quedado allí. Algunas cosas están bien y otras no, pero por suerte me gusta más la vida que tengo fuera del pueblo. 

¿Crees que a los aldeanos de pueblo les dejáis bien en esta película? 

En ningún momento se trata de dejar mal o bien a nadie. No es una peli que quiera hacer el retrato de nadie, plantea una situación cómica en la cual hay tiras y aflojas entre una gente de pueblo y una gente de ciudad, pero no se cargan las tintas contra la gente del pueblo en plan bárbaros y descerebrados. Si te das cuenta, en la peli quienes quedan como auténticos cretinos son los dos tipos (Él y Buenafuente) que llegan de la ciudad porque se meten en problemas por intentar quedar mejor de lo que deben, al final son ellos los que la lían. 

¿Tú eres vegano? 

No, no. Soy “vegetalofilo”, me gustan los vegetales pero como carne y pescado, sobre todo pescado. 

Si dieras un pregón en Madrid, ¿qué es lo primero que dirías a los madrileños? 

Lo primero que les diría es que no quiero dar el pregón, seguramente no habría llegado al balcón. (Risas) Creo que no se debe dar un pregón en un sitio donde no tengas un vínculo. De momento, no tengo un vínculo con Madrid porque no he vivido aquí, vengo una vez a la semana y me gusta mucho la ciudad pero no soy lo suficientemente madrileño como para dar un pregón. ¡Tiene que haber patata! (Mientras se golpea con el puño el pecho en la parte del corazón) Tiene que ser patatero, no lo aceptaría por honestidad y por cariño. 

Siempre tengo la sensación cuando te veo en pantalla que nada te perturba, ¿es así? 

¿Sí? Sí que hay cosas que me perturban, soy poroso a todo, lo que pasa es que intento desdramatizar todo lo que puedo todos los ángulos de tensión de mi vida. Además, soy cómico, intento a través de la comedia quitar peso a las cosas y es una regla que aplico siempre. Si tienes esa sensación es que estoy haciendo bien mi trabajo. 

Pues sí, diría que sí. 

Además, tengo un lenguaje corporal que cuando estoy tenso parece que estoy nervioso. Así que es el guión. (Risas) 

¿Sabes en qué me he fijado? En que tienes los dientes súper blancos en la peli, ¿te has hecho algo? 

No, no me he hecho nada. (Reímos) Será que me han fotografiado muy bien. ¡Y no me he hecho nada, eh! No me he puesto fundas, ni nada. 

¿Cómo Penélope? 

No sé ella, yo no. (Reímos) Nunca he visto de cerca a Penélope como para analizarle los dientes y ver si tiene todas las piezas. 

¿Qué grupo de los 90 debería volver? 

Ostras, querría que volviese Haddaway e hiciese otro 'What Is Love'. Esa canción me vuelve muy loco, me gusta mucho. Pero creo que no deberían volver, deben quedarse ahí y ya está. Ahora deben estar los grupos de ahora para que dentro de unos años miremos atrás y digamos: “Aquello molaba”. No soy de nostalgias, ni revivals, nunca hay que volver al sitio donde has sido feliz porque encontrarás una pálida copia de lo que tenías. Los 90 estuvieron bien, pero ya está, siempre que hay un retorno uno tiene una tristeza… 

El otro día leía un artículo que renombraba los programas de televisión, al de 'Qué tiempo tan feliz' lo rebautizaban como “Es tu última oportunidad antes de morir”.
(Reímos) Había uno aun peor en Canal+ que se llamaba 'Epílogo' donde te hacían una entrevista para emitir después de muerto.

¡¿Qué dices?! ¡Qué horror!

Sí, sí. Si te llamaban del 'Epílogo' ya te tenías que preocupar porque quería decir que te quedaban dos telediarios. (Reímos) Ya no se hace, pero esto ocurrió. Era un programa que funcionaba muy bien, los que iban ya sabían que era una entrevista para cuando estuvieras muerto. Pa' que veas tú.

Confiesa, ¿sabrías cómo se compran followers?
No, no sé cómo se hace. Pero me he enterado que hay apps que te lo permiten, leí algún reportaje y comprar 1.000 followers te salía por 200 euros o algo así.

Creo que a Rajoy le acusaron en algún momento de comprar seguidores.
¿Ah sí? Creo que debe ser el menor de sus problemas. (Risas) Debe ser lo que menos le preocupa.

Claro, alguien miró sus seguidores y la mayoría parecían falsos. Si compras seguidores no puedes elegir que se llamen Pepe Pérez y sean de Honolulú, por ejemplo.
Ostras, ¿sí? Esto es un mundo que me estás abriendo que me va a explotar la cabeza, no tenía ni idea. Hay que aspirar a la calidad y no a la cantidad, parece que a todo el mundo se le valora con el número, esto es como medirse el pene un poco, ¿no? Yo prefiero tener menos y que sean más activos a que sean todos robots.

No sé si a ti en Twitter te suelen insultar, creo que sí. ¿Te divierte o te disgusta?
Estoy ya que me da un poquito igual. Twitter es un sitio donde se hace mucho ruido, es una pelea de bar que no acaba y donde todos gritan para que se les oiga. Cualquier puede escribirte: “eres un desgraciado, tu trabajo es una basura y ojalá te mueras” y tú no puedes evitar que en tu cerebro tenga el mismo peso que el comentario que te ha hecho un tipo en una revista especializada con una cultura vastísima. Esto es un poco injusto porque equiparas las dos cosas y al final te hace daño. Lo que hay que hacer es no prestar mucha atención y usar el botón de bloqueo. Si alguien dice cosas que no te gustan, puedes escoger no oírlo. Hay gente muy distorsionada que te dice que le bloqueas y atentas contra su libertad de expresión. Perdona, la libertad de expresión es que tú puedas decir lo que quieras, no que yo esté obligado a escucharlo. (Reímos) Está la libertad de escuchar o no.

Terminando de ver la película me dije: “Estos dos deberían hacer una peli sobre blogueros de moda”.
¡Eres una persona fascinante! ¿Cómo te ha venido eso a la cabeza? (Risas) Pues no es un mal asunto, de hecho todo el tema de los blogueros es algo muy nuevo e interesante, de hecho los medios de comunicación convencionales tienen un problema con eso, no saben bien cómo acercarse. O sea, que no has dicho ninguna tontería. Si vamos por esa línea te llamaré y te haremos constar como parte de la idea.