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El estreno de la siguiente entrega de la franquicia Star Wars, la octava parte, no llegará a los cines del planeta en mayo de 2017, como estaba previsto, sino que lo hará en diciembre de 2017, justo dos años después del estreno de 'El despertar de la fuerza', que aún sigue recaudando mucho dinero en taquilla.

Disney, la multinacional dueña de Lucasfilm, así lo ha decidido sin citar un motivo específico. Y por ello la especulación entre los incondicionales de estas 'pelis' se ha desatado. De momento hay dos teorías. La primera es la que más visos de realidad parece tener. Según esta versión, Disney quiere repetir el exitazo económico tanto en las taquillas como en merchandasing que ha conseguido con el estreno de 'El despertar de la fuerza' al estrenarla coincidiendo con la Navidad. Por otro lado, se especula con los problemas internos en torno al proyecto, una versión con mucho más morbo, por supuesto. 

Y es que el nuevo director de la 'película', Rian Johnson, no se ve capaz de dirigir un megaproyecto con el guión actual y lo está reescribiendo, lo que ha provocado un retraso en cadena. Es innegable que J.J. Abrams puede haber dejado el listón muy alto y dirigir la siguiente entrega pone ante un duro reto a Johnson que, por supuesto, no tiene el cartel de su antecesor.  

¿Habría miedo en Disney a que todo resulte un fiasco? Puede ser. La cinta dirigida por Abrams se ha convertido en un auténtico fenómeno con 1.873 millones de dólares recaudados hasta la fecha y con la expectativa de alcanzar a Titanic como la segunda película más taquillera a nivel histórico. ¿Qué ocurrirá al final?