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Inma Cuesta: “Antes de empezar a rodar 'La novia' lloré como una niña chica”

Habrá gente que haya leído la obra, otra mucha no, ¿se animarán a hacerlo tras ver la película?

Verdaderamente me encantaría que la mayoría de la gente la hubiera leído porque es una obra maravillosa. Pero si se dejan seducir por “La novia”, seguro que salen con ganas de leerse la obra, ya nos imaginarán a nosotros interpretando a los personajes, claro. (Ríe) Está muy bien que con la película podamos reivindicar la palabra del poeta, que la gente se acerque al cine y que lean su obra.

¿El amor lo puede todo? Aquí se lleva hasta las últimas consecuencias…

Es una tragedia de amor, una mujer que está entre dos hombres que la arrastran de una manera poderosa, cada uno desde un plano diferente. Creo que viene a hablarnos de la pasión, el amor y el destino, algo que está por encima de la razón y que al final nos puede arrastrar hacia donde no sabemos.

¿Cuándo uno termina de rodar un personaje así no piensa: “Uff, vaya viajecito”?

Hombre, ha sido un viaje importante. Hay personajes que te llegan en un momento determinado y eres capaz de entenderlos, de transitar por todos los lugares por los que transita “La novia”. La única manera de contar esta historia era trabajando a corazón abierto y caminando por laberintos personales bastante complejos que andaban cerrados hace mucho tiempo. Ha sido un proceso catártico, por eso este personaje me ha tocado de manera especial.

Son textos clásicos que hay que aprender, confiesa: ¿Cuántos “rayajos” tenía tu guión?

(Ríe) Hicimos mucho trabajo antes de comenzar a rodar, sobre todo con el texto, porque lo que a Paula le preocupaba era que el texto no alejara al espectador por estar en verso. Había que contarlo desde algo muy visceral para llegar al público. Luego allí en faena, yo personalmente, concibo mi trabajo muy intuitivo, me dejo llevar, miro a mi compañero y disfruto de lo que me ofrecen, así lo hice.

Con tus compañeros Asier Etxeandía y Álex García, ¿bien, no?

Han sido un regalo, los dos son el 50% de mi trabajo. Son mi inspiración, mi nudo, mi desenlace, el desencadenante de la tragedia, de lo que esta “novia” de repente hace. Normalmente se ha retratado al “novio” de una manera más débil, lo interesante de la propuesta de Paula es que cuando se desencadena todo uno siente terror por lo que pueda hacer. Son dos hombres con una fuerza poderosa, el viaje con ellos ha sido maravilloso, creo que hemos creado emociones que traspasan la pantalla, gran conexión y complicidad que era necesario en este triángulo amoroso.

¿Qué tal ha sido ser dirigida por una mujer? Me joroba preguntarlo, en realidad, pero es que no hay muchas directoras.

El talento para contar historias no depende del género, sino de la individualidad, y entiendo que te moleste preguntarlo, a mí siendo mujer también me joroba. Con Paula he conectado porque somos muy pasionales, hemos hablado mucho de la obra y el proceso creativo ha sido en equipo. Dani Sánchez Arévalo, por ejemplo, tiene una energía femenina absolutamente embriagadora y quizá Paula tiene una energía más masculina. Almodóvar, también tiene esa plástica tan peculiar de contar sus historias con mujeres. Paula aquí ha mostrado unas localizaciones maravillosas: los Monegros, que es su tierra, ha sido un personaje más de la historia.

Para que luego digan que en Monegros solamente hay música electrónica, eh.

(Ríe) No, qué va, mira tú que ahí hemos rodado “La Novia”.

Estás bellísima en esta película, maldita seas.

(Reímos) Es por el director de fotografía que hemos tenido, no todo es mérito mío y de la naturaleza, eh. Es Miguel Amoedo y le digo: “Pero qué guapa que me has “sacao”. ¿Cómo lo has hecho? Anda y dime cómo lo haces para que me ponga yo esta luz en mi casa”. (Ríe) La película, las imágenes, la luz, el vestuario y el maquillaje son muy favorecedores, es un baile perfecto de muchas cosas para que todos luzcamos de una manera especial.

Tras meterte a Lorca en las venas, ¿qué has aprendido?

Uy, muchas cosas, pero la realidad siempre supera la ficción. Esta historia se cogió de un periódico real, la fuerza más poderosa del mundo es el amor que es el que nos mueve a todos. Junto con la pasión, el instinto, y a veces la razón, claro. Aprendí mucho de mí misma, transité por cajones cerrados y salieron cosas a relucir que no recordaba o que no había comprendido. Interpretas personajes que hacen cosas que nunca harías, por eso intentas entenderlos.

Me dicen que mis entrevistas son guasonas e irónicas, pero a mí la mujer lorquiana no me deja sacar esto.

¡No me extraña! Pero seguro que lo sacas de alguna parte, verás como sí.

¿Saldremos con el corazón un poco roto?

Se sale con el corazón “desbocao”. El otro día en la “Madrid Premiere Week” estaba descompuesta, nunca me había pasado, se me salía el corazón por la boca, me latía de una manera que pensé: “Por favor, ¿un médico en la sala?” Me iba a dar algo de los nervios. Me decía mi madre: “Pero niña, ¿cómo te vas a poner nerviosa si lo más difícil ya lo has hecho?” Me imagino que como todo ha sido tan intenso con esta película que espero que al público le pase lo mismo, le pasen cosas, que para eso contamos una historia.

Os vemos en las alfombras, las revistas, etc. Hablas de tu madre con esa naturalidad y pienso: ¡Leches, es que también tiene a su madre a la que llama para lloriquear, como todos!

(Ríe) Es como el primer día de cole pero multiplicado, tenía mucho miedo. Cuando ya estoy en el sitio no hay quien me pare, pero antes me muero de miedo. Me acuerdo que antes de empezar a rodar “La novia” llamé a mi hermana llorando desconsolada como si hubiera pasado algo de verdad, claro, mi hermana se asustó y no paraba de preguntarme qué pasaba. Empecé a llorar como una niña chica diciéndole que mañana empezaba el rodaje y que no iba a saber hacerlo, no iba a poder hacerlo, que dónde me había metido. Mi hermana me preguntó: “Pero, ¿no te lo sabes?”. ¡Y claro que me lo sabía! Ha sido bastante particular todo.

O sea que hoy, día del estreno, te va a dar un infartito.

Espero que no, la película ya no nos pertenece, ya la hemos hecho y ahora es de la gente. Lo que ocurra en este camino ya no depende de nosotros, aunque el trabajo ha sido tan intenso que si no se mantiene me va a dar mucha pena. Ojalá vaya bien.

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