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Madrid, 4 dic (EFE).- Chris Hemsworth, más conocido como Thor, y Tom Holland, el próximo Spiderman, han aparcado sus superpoderes para embarcarse en el Essex, el ballenero del siglo XIX cuyo viaje inspiró a Herman Melville para escribir “Moby Dick” y que Ron Howard ha llevado a la gran pantalla en “En el corazón del mar”.

La aventura, de la que ambos actores han hablado hoy con Efe, ha implicado grandes retos físicos -pérdida de peso, escenas bajo el agua- y emocionales, ya que toda la tripulación es llevada al límite en su lucha por la supervivencia a raíz de la aparición de la famosa y descomunal ballena.

“Ha sido físicamente agotador”, admite el habitualmente musculoso Hemsworth. “Empezamos el rodaje con una dieta normal y cada semana nos iban reduciendo las calorías. Esto fue clave para sentirnos como los personajes, cansados y malhumorados”.

Basada en el éxito editorial de Nathaniel Philbrick sobre el viaje real del Essex, “En el corazón del mar” lleva la narración épica a varios niveles. Por un lado, la rivalidad entre dos hombres, el aristocrático capitán George Polland (Benjamin Walker) y el humilde pero ambicioso primer oficial Owen Chase (Hemsworth).

Por otro lado, el enfrentamiento de toda la tripulación del barco con la naturaleza -la ballena, las tormentas- y, por último, la de cada uno de los protagonistas consigo mismo, en la lucha por sobrevivir.

“Lo que más me gustaba de mi personaje -señala Hemsworth- es que empieza siendo un tipo muy ambicioso y egocéntrico, que necesita demostrar algo al mundo, para después volverse más introspectivo y filosófico, porque se ve obligado a valorar qué es lo más importante en la vida”.

El actor australiano había trabajado ya con Ron Howard -ganador del Óscar por “Una mente maravillosa”- en “Rush” (2013), un filme sobre la rivalidad entre Niki Lauda y James Hunt que supuso un punto de inflexión en su carrera y le permitió demostrar algo más de su talento dramático.

“Es muy refrescante poder hacer trabajos como 'Rush' o 'En el corazón del mar', que son películas de personajes y relaciones, y no tanto de fantasía y efectos especiales. Me gustaría hacer más papeles así”, apunta el actor.

“Por otro lado, 'Thor' es lo que me permite hacer películas como esta, que son más difíciles, ayuda a conseguir financiación; esa es la realidad del negocio”, añade antes de dejar claro que, de momento, no piensa abandonar al superhéroe del martillo.

“Mi contrato aún contempla un Thor más y dos Vengadores. Seguiré haciéndolo mientras la gente quiera verlo; quizás la gente se harte de mí”, plantea. Eso sí, matiza, confía en que el nuevo director Taika Waititi aporte “un sentido del humor” diferente al personaje de Marvel. “No quiero hacer lo mismo que ya hemos hecho”, apunta.

Lo que aún es una incógnita es si Hemsworth y Holland coincidirán de nuevo en un “set” de rodaje con el traje de superhéroe puesto. Fue el australiano quien recomendó por escrito a los estudios a Holland, que acabó haciéndose con el papel del héroe arácnido.

“Le pedí que dijera algo bueno de mí y lo hizo. Fue muy amable. Cuando me seleccionaron, me dijeron que Chris había apostado mucho por mí”, comenta Holland, que debutará como Spiderman en “Capitán América: Civil War” (2016) antes de protagonizar la nueva secuela en solitario, que llegará a los cines en 2017.

Hemsworth alaba del actor británico, que se dio a conocer con “Lo imposible” de Juan Antonio Bayona, “su ética del trabajo, su entusiasmo y su humildad”. Y le envía un consejo: “Que no pierda esa humildad, porque en el Universo Marvel se te puede olvidar fácilmente”.

“En el corazón del mar” tiene también su cuota española. Aunque la mayor parte se rodó en los estudios de Warner en Inglaterra, muchos exteriores se filmaron en las islas Canarias de Gomera y Lanzarote.

Por otro lado, el reparto cuenta con la breve aparición de Jordi Mollá, como el capitán español que les habla a los protagonistas por por primera vez de la ballena y les advierte de los peligros de enfrentarse a ella.

“Es increíble rodar con Ron Howard”, ha dicho a Efe Mollá. “Hace hazañas, no hace películas. Es uno de los narradores comerciales que están a la altura de Spielberg. Ellos se echan para atrás como autores para poner todo al servicio de los actores y de la historia. Eso es un acto de humildad. Su máxima prioridad es contar”. EFE

mt/ram

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