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¿Cómo no iba a ser cómica si era madrileña de cerca, mu cerca del teatro de La Latina? Lina Morgan nació el 20 de marzo de 1937 como María de los Ángeles López Segovia y poco tiempo después ya era considerada por los amantes del teatro en su género más popular como la reina de la revista española cuando ya era considerada una de las artistas, así en mayúsculas, más queridas. 

Era capaz de mostrar muchas caras, la más sería y solemne solo a veces, la mayor parte de las ocasiones, la más desternillante, agarrándose a su facilidad para retorcer el gesto y conseguir muecas que fueron su estampa. Su firma. Su excepcional talento cómico y aquel cruce inverosímil de piernas, fueron las armas de una mujer trabajadora incansable, que no tardó en convertirse en empresaria

Contó en muchas ocasiones que, de niña, fantaseaba con su hermano José Luis ante el teatro de La Latina: “algún día este teatro será nuestro”, decían. siempre quiso dedicarse a la escena y su familia, modesta, de oficial de sastrería y ama de casa, la inscribieron a una academia de baile. Por probar.  Y con 13 años, hizo su primera gira con la compañía 'Los chavalillos de España'. No tardaría en ocupar su sitio y subirse a las tablas de su soñado teatro de La Latina cuando era todavía menor de edad. Primero modestamente, como corista de la compañía de Matías Colsada. 

Y destacó ya de inicio. Cuando la primera actriz se puso enferma le dieron la oportunidad para convertirse ya en Lina Morgan. Y trabajó con artistas como Tony Leblanc, Miguel Gila, Ángel de Andrés, Juanito Navarro o Manolo Gómez Bur.

En los años sesenta comenzó su carrera en el cine con 'Vampiresas 1930' o 'Los subdesarrollados', para completar media docena de cintas. Pero sería 'La tonta del bote', la cinta que le otorgó la vitola de estrella que ya no la abandonaría. 

En 1975 volvió al teatro y arriesgó para montar su propia compañía y tres años más tarde, junto a su hermano José Luis, arrendó al empresario Matías Colsada el teatro de La Latina, para salvarlo de su desaparición. En 1983 compró definitivamente el teatro por un precio de 127 millones de pesetas, para estrenar títulos que se hicieron populares como 'Vaya par de gemelas' o 'Sí al amo', con los que se convirtió en un auténtico fenómeno.

EXITAZO TAMBIÉN EN TELEVISIÓN 

No tardó Lina Morgan en trasladar el espíritu de su arte a la televisión, en los albores de la series españolas que tanto siguen gustando, como producciones como 'Hostal Royal Manzanares', donde reunió todos los roles de su vida profesional. Eran años, a mediados de los 90, en que esta serie producida por Valerio Lazaro se disputaba las grandes audiencias con otros grandes de la televisión: el 'Médico de familia', de Emilio Aragón, y la 'Farmacia de Guardia', de Antonio Mercero .

En realidad, Lina Morgan volvió a hacerlo. A conseguir un personaje irrepetible que dejó huella en los espectadores que ya antes se habían entregado a ella en el teatro. Y es que la 'Reme' se mostraba 'tierna, tímida y, por supuesto, dicharachera, ocurrente y cómica, la de los pies torcidos y rostro de mueca imposible.  Y eran producciones en las que el público asistía a la grabación de la serie en plató, como le gustaba a esta cómica que se preciaba de hacer también en el teatro.

Los aplausos y la risas, como en las grandes comedias de situación americanas, estaban asegurados en el hostal con el sonido directo, y lo mismo hizo con “Academia de baile Gloria” (2001), que también emitió TVE. Lina Morgan, una habitual también con sus sketches de los espacios de humor de fin de año en TVE, había debutado en la ficción televisiva con otra serie cuyo título traía aires de su trayectoria cinematográfica, “Compuesta y sin novio”, que emitió Antena 3 en 1994 a rebufo del éxito de la obra teatral “Celeste no es un color”, que tras ser grabada en el madrileño Teatro de La Latina alcanzó en TVE un récord de audiencia de 9 millones de espectadores.