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Susan Schneider ha hablado de la inesperada muerte de su marido, el actor Robin Williams, que fue encontrado por su asistente personal ahorcado con su cinturón. Unos hechos que han aireado una vez más los problemas del actor con el alcohol y las drogas, y que llevó a todo el mundo a pensar en una recaída.

Pero nada más lejos de la realidad. Según Schneider, el actor había superado sus problemas con el alcohol y se suicidó sobrio. Su último gran problema era el Parkinson, enfermedad que ya había presentado los primeros síntomas y que no deseaba hacer pública de momento.

En el comunicado, publicado íntegramente por Europa Press, Schneider sostiene que “Robin pasó gran parte de su vida ayudando a los demás” y que “su mayor legado, además de sus tres hijos, es la alegría y la felicidad que ofreció a los demás, especialmente a aquellos que se enfrentan a batallas personales”.

Tras agradecer las numerosas muestras de cariño recibidas, la viuda de Williams sostiene que “la sobriedad de Robin estaba intacta y era valiente mientras luchaba con sus propias batallas de la depresión, la ansiedad, así como las primeras etapas de la enfermedad de Parkinson, que él aún no estaba dispuesto a compartir públicamente”.

Schneider concluye animando a quienes tienes tienen que afrontar batallas personales a pelear con fuerza.