Compartir

Pero, para ello, añade en declaraciones a Efe, antes hay que resolver “el delicadísimo tema de los derechos de la propiedad intelectual”.

“La solución -opina Olaciregui- va a venir en un plazo más o menos breve de tiempo, porque esas plataformas existen ya y es una pena que hoy la única forma de ver esas películas sea recurriendo a la piratería: urge una legislación que permita respetar los derechos de propiedad intelectual y a la vez haga accesibles películas que, de otro modo, son inaccesibles”.

Se refiere este estudioso del cine a “más de la mitad de las películas de la competición oficial de Cannes o de Venecia, por decir dos (festivales) muy conocidos, que no llegan a las pantallas españolas”, fundamentalmente por los problemas de distribución, que acaban por ser económicos. “Ojalá alguien coja ese guante y nos ayude a hacerlas visibles”, ha dicho.

Sobre el Festival de San Sebastián, donde aún continúa como colaborador de la dirección para EE.UU., Olaciregui sonríe con picardía al responder que no va a hablar mal de “su jefe”.

Habla del director actual, que le sustituyó y con el que trabajó durante más de quince años, José Luis Rebordinos, con el que se lleva “fenomenal”, aparte de opinar que ha hecho una “muy buena” selección de películas para la 61 edición del Zinemaldia, donde este año se estrenan, fuera de competición, esperadas producciones como “Las brujas de Zugarramurdi” y “Zipi y Zape y el club de la canica”.

“Echo en falta esta temporada (en la industria española) más títulos como éstos, grandes 'trenes' que tiren de la taquilla, aunque la verdad -reflexiona el experto-, lo que se está complicando es el futuro para las producciones medias: son las que más se resienten” de la crisis, y “no sé cómo explicar esa decadencia”, apunta.

Para Olaciregi, el “culpable” no es “sólo” el incremento del IVA en las entradas, lo es también el tipo de oferta y el daño del cine gratis “on line”.

“Es un todo, pero desde luego -insiste- urge el cambio de legislación” a ese respecto, la ordenación de ese flujo de cine en internet, o, en su opinión, desaparecerá la industria.

Desde que Olaciregui y Mozo se ocupan de Cineteca, hace ahora un año, las proyecciones de Matadero han duplicado el número de espectadores, con una media de 4.000 “estables” al mes y una ocupación superior al 41 por ciento por sala.

Olaciregui reconoce que, aunque Cineteca aún no es rentable económicamente, aspira a serlo: lo importante, dice, es su rendimiento social y “servir de plataforma para los documentalistas españoles, esa es nuestra rentabilidad prioritaria”.

En Cineteca, explica por su parte Mozo, “estamos buscando fórmulas distintas, las entradas cuestan 3,50 euros, porque vamos a riesgo compartido”.

“Lo que hacemos es dividir las ganancias con el productor -resume-, y hay muchos productores que prefieren estrenar a 3,50 que con los términos de una sala comercial. Pero hay muchos acuerdos, distintos en cada caso, para que sea viable, que no es nada fácil”.