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Hacer la compra es una obligación que no podemos dejar de hacer por los problemas económicos. Según el estudio que realiza cada año la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), comprar en un establecimiento o en otro puede ahorrarnos una media de casi 930 euros al año.

La solución está en tener las claves apropiadas para gastar lo menos posible comprando las cosas básicas y poder, incluso, darnos algún capricho de vez en cuando. También hay que tener en cuenta para cuántos hacemos la compra y el presupuesto del que dispone cada familia. Pero lo fundamental, aunque nos pueda costar un poco más de esfuerzo y tiempo conseguirlo, es el clásico bueno, bonito, barato.

Elegir el supermercado adecuado

Según la OCU, dos establecimientos empatan como los más baratos del país: un supermercado Dani de Granada y el súper Carmela de Jerez de la Frontera.

En el lado opuesto, un año más, el establecimiento más caro es un Sánchez Romero en Madrid, cuya cadena también encabeza el ranking de las más caras del país, con unos precios un 71% más caros de media que los de la cadena más barata.

Hacer la compra por Internet

La nueva era tecnológica nos da la opción de, además de ahorrar dinero al no tener que desplazarnos de un sitio a otro, ahorrar tiempo haciendo la compra.

Referido a la calidad de los alimentos, nos puede resultar más fácil encontrar los productos baratos a través de Internet, ya que es más rápido comparar los precios de los productos en diferentes establecimientos, con unos pocos clics podemos tener controladas las grandes cadenas y saber qué merece la pena comprar en una y qué en otra.

Los cupones descuento

Pareque que ha tenido que llegar la crisis para que adoptemos esta herramienta, ya pionera en muchos otros países como Estados Unidos o Francia.

Los cupones descuento han tenido mayor acogida en los productos de alimentación, ocupando en 2013 un 44% de los cupones descuentos que se emitieron.

En total, según Valassis, durante el primer semestre de 2013 se pusieron en circulación un total de 231 millones de cupones descuento en España, un 36% más que a lo largo del mismo periodo del año anterior.

Las marcas blancas

La OCU ha confirmado que, al principio de la crisis, los precios de las marcas blancas bajaron (un 2,1% de media) mientras que los de los fabricantes aumentaron (un 2,2%), incapaces de tomar otra estrategia para competir contra las blancas.

Es un asunto que preocupa mucho a los miembros de la OCU y de otras asociaciones de consumidores ya que se está dando lugar a pérdida de competencia y eso puede tener un efecto rebote en los consumidores. En cualquier caso, se ha comprobado que los precios de unas marcas y otras están cada vez más a la par.

Por un lado, por la tendencia de subida de las marcas blancas y la bajada de las otras, tras una reacción de los fabricantes, que se dieron cuenta de que tenían que ajustarse al bolsillo del consumidor para fidelizarle.

Presupuesto fijo

Es importante salir casa, o sentarnos delante del ordenador, teniendo muy claro cuánto es el dinero máximo que nos podemos gastar en la compra ese día, sin tener que llegar necesariamente a esa cantidad, y relacionándolo con el presupuesto mensual que podemos dedicar a la alimentación.

Podemos ir reduciendo el gasto eligiendo un producto u otro, sin fiarnos siempre de las ofertas. A veces es mejor no coger la oferta porque ese productos son más caros que otros de su misma gama, por lo que hay que estar atentos al precio y al peso neto del producto para hacer cálculos.

El plato mejor medio vacío

Es más recomendable servirse poca cantidad de comida la primera vez y repetir si es necesario. Muchas veces comemos con los ojos y nos puede pasar factura. Con la comida que sobra, también podemos ahorrar en el carrito de la compra.

Si se trata de un plato ya cocinado, es mejor congelarlo, en raciones más o menos grandes, según el número de personas que haya que alimentar.

Otra opción, típica de hace años, es recomponer ese plato ya hecho para convertirlo en uno nuevo para la cena de ese mismo día o la comida del siguiente. La clásica ropavieja que se hacía después del cocido.

Planificación

Antes de lanzarse a comprar, es mejor saber qué es lo que queremos exactamente y en qué cantidad. En este sentido es muy importante haber mirado qué tenemos en la nevera y en la despensa, sin olvidar las fechas de caducidad. Nos ayudará también llevar con nosotros la lista de la compra, en la que es mejor incluir el capricho del día, si lo tenemos, para no perdernos investigando por lo pasillos y cayendo en la tentación de coger cosas de más.

Otro truco muy eficaz planificar los menús de la semana, sólo compraremos lo que nos hace falta y además podremos estructurar mejor una dieta variada. Por último, tener siempre algo en el fondo de la despensa puede ser un gran aliado: en un momento de prisa o de improvisación, podremos cocinar algo en vez de pedir comida a domicilio o comprar algo en la tienda más cercana, que suele ser más cara de lo normal.

Productos

Otra clave que nos ayudará a no gastar más dinero del necesario es comprar los productos de temporada, siempre más económicos, hasta un 15%. Conservan sus propiedades nutritivas y si apostamos por la producción local, siempre sabremos un poco mejor de dónde proceden. Los productos exóticos son desaconsejables, entre otras cosas, porque por el simple hecho de venir de más lejos, ya son más caros. Asimismo, es preferible limitar el consumo de productos envasados y precocinados, que cuestan un 30% más que el resto y son menos saludables.