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Tal y como señala la Dra. Lorena Pingarrón, Cirujano Maxilofacial del Hospital Rey Juan Carlos, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, los traumatismos dentales en edad pediátrica suponen entre el 10 y el 15% de todas las urgencias atendidas en este grupo de pacientes.

Concretamente, abunda la Dra. Pingarrón, “hay dos picos de edad en los que esta patología ocurre con mayor frecuencia, los correspondientes al comienzo del desarrollo motor -entre los 2 y 3 años- y al inicio de las actividades deportivas -a partir de los 9-10 años-; en estas edades nos encontramos con dos tipos de dentición diferente en cada uno de los grupos, temporal y definitiva, respectivamente”.

En este sentido, los traumatismos dentales se dividen en tres tipos: fracturas dentales -fractura de raíz o de corona (parte visible del diente)-, luxaciones -movimiento de la pieza hacia el interior de la encía o hacia el exterior- y avulsiones dentales. Obviamente el tratamiento será diferente según se trate de dientes temporales o definitivos, correspondientes a los grupos de edad descritos.

En el caso de los dientes temporales, es aconsejable ser conservador en el tratamiento. Si se trata de una fractura dental lo recomendado es acudir al odontopediatra para valorar la posibilidad de restauración, y en el caso de niños muy pequeños está indicada la extracción con control posterior por el odontólogo infantil para el mantenimiento del espacio dental; en luxaciones dentales, cuando se produce un movimiento severo hacia el interior de la encía -luxación intrusiva-, está indicada la extracción de la pieza con el fin de evitar poner en riesgo el germen del diente definitivo; por el contrario, si la intrusión es leve se tiende a dejar evolucionar hacia la realineación espontánea.

Por su parte, en extrusiones leves, está indicada tanto la reposición como la simple observación para evaluar si se produce la realineación espontánea. Por último, en avulsiones dentales de dientes temporales no se debe tratar de reimplantar y en todo caso realizar un control por el odontopediatra para el mantenimiento del espacio dental.

En el caso de dientes definitivos si se trata de una fractura dental el tratamiento será valorar obturación o endodoncia en función de la localización de la fractura, mientras que en fracturas radiculares inestables el tratamiento aconsejado es la extracción de la pieza; en el caso de una luxación debe intentarse siempre la preservación del diente, si se trata de una intrusión realizando seguimiento para evaluar la realineación de la pieza con la debida estabilidad y si se trata de una extrusión recolocando la pieza en el alveolo dental y estabilizando con ferulización.

Finalmente, si se trata de una avulsión dental de un diente definitivo, el tiempo que transcurre hasta la reimplantación es el principal factor para el éxito, evitando manipular la raíz del diente, lavándolo simplemente irrigando con suero o agua y trasladando al paciente a la mayor brevedad posible al Hospital para ser valorado por un Cirujano Maxilofacial.