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Móstoles volvió a llorar la muerte de Cristo durante la Procesión Mayor, la más popular junto a la Procesión del Encuentro por ser la que tiene un cortejo mayor y por las distintas escenas que se representan en los pasos que cargan los costaleros de la Cofradía de Jesús Nazareno y Cristo Resucitado y la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Cristo Yacente.

La procesión, a la que acudieron la primera teniente de alcalde, Jessica Antolín, la concejal de Medio Ambiente, Servicios Generales y Festejos, Noelia Posse, y los concejales populares Jesús Pato y David Sánchez, comenzó a las 20 horas con la salida de la talla del Crucificado portada por los costaleros de los nazarenos, escoltados por un piquete de la Unidad de Infantería del Cuartel Inmemorial Número 1 del Rey, ya que la talla pertenece al Ejército Español, siendo popular en Móstoles porque se encontraba en el cuartel que había en Móstoles.

Seguidamente, la imagen de la Piedad, que representa el recibimiento de Jesús ya muerto por la Virgen María cuando le bajaron de la cruz, salió de la parroquia de la Asunción portada por costaleros del Nazareno con total solemnidad acompañada por los más de 2.000 mostoleños que acudieron a la procesión y los hermanos de luz.

A continuación, las costaleras de la Soledad sacaron en hombros al Cristo Yacente, seguido de la imagen de la Soledad vestida completamente de negro y con la corona de espinas de Cristo en sus manos, que iba escoltada por una representación militar y miembros de la Policía Municipal de Móstoles con el traje de gala.

Las cuatro imágenes recorrieron las calles Ricardo Medem, Cristo y Dos de Mayo, donde la procesión se partió para despedir en la cuesta de la Virgen al Cristo Yacente. Llegado a este emplazamiento, las dos imágenes del Nazareno siguieron su camino hacia la iglesia, mientras que el Cristo Yacente y la Soledad se pararon en la cuesta, donde la imagen de Jesús se despidió  de su madre con los acordes de 'La muerte no es el final', entrando ésta en la Ermita de Nuestra Señora de los Santos. El hecho de simular el entierro de Cristo en la ermita es porque el Domingo de Resurrección el paso de Cristo Resucitado sale de este emplazamiento mariano, enlazando de esta forma todas las procesiones de la Semana Santa mostoleña.

Una vez finalizado este momento, la virgen procesionó por las calles Sitio de Zaragoza, América y plaza de Ernesto Peces, donde finalizó el recorrido de las tres imágenes con la entrada en el templo parroquial.