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Fiscal pide 12 años de cárcel al presunto asesino de la bebé Míriam acusado de violar a su madre

ALMERÍA, 16 (EUROPA PRESS)

El fiscal va a solicitar 12 años de prisión para Jonathan Moya, acusado de agredir sexualmente a Gema Cuerda, la madre de la bebé de 16 meses Míriam, horas antes de que presuntamente secuestrase y asesinase a la pequeña en el interior de un cortijo familiar ubicado entre los términos municipales de Fiñana y Abrucena (Almería) en diciembre de 2012.

El Ministerio Público va a pedir, asimismo, que se le imponga la medida de libertad vigilada una vez cumpla la condena por un periodo de diez años y que se le prohíba visitar o residir en Palma del Condado (Huelva), pueblo natal de las víctimas, así como aproximarse o comunicarse con Gema Cuerda o con cualquiera de sus familiares.

Este procedimiento deriva de la causa principal por presuntos delitos de detención ilegal y asesinato de la bebé que deberá dirimir un jurado popular a partir del 16 de noviembre y por el que Moya González se enfrenta a una petición fiscal de 26 años de prisión, que la acusación particular eleva a 29 años de cárcel.

El juez instructor dio por concluida la investigación con el procesamiento de Jonathan Moya en un auto de 13 de mayo y, a continuación, elevó la causa a la Audiencia Provincial. La Sección Tercera dio inicio al trámite de instrucción, designó como ponente al magistrado Jesús Martínez Abad y dictó apertura de juicio oral el pasado día 7 con una responsabilidad civil de 12.000 euros aunque se ha declarado la insolvencia del acusado.

El escrito de calificación provisional, consultado por Europa Press, señala que, a finales de octubre de 2012 y a través de una página web, el procesado contacto por 'whatsapp' con Gema Cuerda, “quien había puesto un anunció”. Desde el “primer momento”, Moya González habría ocultado su identidad verdadera identificándose como Juan, “un rejoneador de prestigio, con fincas de ganadería y un nivel de vida alto, datos que eran falsos y de los que hizo uso para ganarse su confianza”.

El fiscal recoge que, tras los primeros contactos, ambos acordaron conocerse y “probar si podría funcionar entre ellos una relación sentimental”, por lo que en noviembre él se personó en Palma del Condado (Huelva), donde convivió con ella y con su familia “marchándose de vuelta a principios de diciembre al no cuajar la relación”.

Añade que, días después, Moya González volvió a contactar con Gema Cuerda y le pidió que le visitase en Almería “poniéndole como pretexto que quería regalarse a su hija Míriam un traje para bautizarla”.

Finalmente, ella se desplazó en tren hasta Guadix (Granada) con la bebé y allí, a las 23,00 horas del 19 de diciembre, le esperaba el procesado, quien las recogió y las subió a un turismo de alta gama con el que se dirigió a la Autovía A-92.

“GRAN TEMOR A QUE PUDIESE HACERLE DAÑO A ELLA O A SU HIJA”

El Ministerio Público apunta que, una vez en marcha, tomó el desvío de Las Huertezelas “conduciendo por carreteras secundarias y caminos rurales para él perfectamente conocidos”, con la finalidad, según remarca, de “desorientarlas hasta llegar a las proximidades del pueblo de Nacimiento”.

Después de pasar “un fría noche dentro del coche”, Moya González las llevó a ambas presuntamente a un lugar deshabitado y con escaso tránsito de personas y una vez allí, “ató con una cuerda por detrás de la espalda las manos a Gema y la violó”.

Subraya que la víctima “estuvo llorando y diciéndole que no quería, sin que emplease resistencia física debido a que la cohibía la presencia de su hija, a la que no quería asustar, y al gran temor de que le pudiese hacerle un daño mayor a ella o a su hija”.

CAUSA PRINCIPAL POR ASESINATO Y DETENCIÓN ILEGAL

La Fiscalía va a solicitar penas que suman 26 años de prisión, que la acusación particular eleva a 29 años, para Moya, quien presuntamente golpeó a la pequeña Míriam con “gran fuerza y en repetidas ocasiones” con un objeto contundente en la cabeza para “hacerla callar porque lloraba” y a quien envolvió cuando “estaba todavía con vida” en film transparente, provocando su muerte por asfixia.

El procesado, quien tiene varias condenas en firme por delitos contra el patrimonio, introdujo supuestamente a continuación el cuerpo sin vida de la pequeña en una bolsa de viaje, “junto a su ropita y 15 piedras”, para después “arrojarla a una balsa de riego tras anudarle por fuera un bloque de cemento de grandes dimensiones” con el que se “aseguraba” de esta forma de que el cadáver “no saldría a flote”, según indica el auto.

El escrito de acusación recoge que Moya González tuvo retenida a la pequeña con vida desde el 20 al 24 de diciembre de 2012 en el interior del cortijo familiar donde se “escondió” tras raptarla y abandonar a su madre “en un paraje deshabitado” de Fiñana (Almería) y que lo hizo pese a “los intentos reiterados de los agentes de la autoridad y los desesperados de la familia de la niña para que la entregase”.

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