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Nada más entrar, unos divertidos columpios con un jardín en el techo dan la bienvenida. La barra y el Gin Club; dos bonitos salones; el majestuoso salón de espejos de la planta superior; y la dinámica cueva centenaria de la planta baja, ideal para la celebración de eventos, completan este polivalente rincón de La Latina. En él se puede disfrutar de una cocina tradicional, reconocible, con toques actuales que respetan al máximo los sabores y el producto, donde destacan platos estrella como el Pulpo a la brasa sobre calabacín, el Foie caramelizado envuelto en manzana asada o la espectacular costilla de vaca de 1,2 kg para dos, que se deshace en la boca tras ser asada a baja temperatura durante 22 horas. La mayoría de sus platos están disponibles en medias raciones, perfectas para compartir y para saborearlas en la barra a cualquier hora del día.