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Aunque en los últimos meses ha descendido el paro en la Comunidad de Madrid, la realidad es que todavía hay muchos jóvenes que esperan encontrar su primer trabajo o retomar su actividad laboral. Preocupados por esta situación y con el fin de ayudar a la sociedad novel a encontrar una ocupación remunerada, la Fundación Telefónica con la Fundación Santa María la Real puso en marcha en 2013 las lanzaderas de empleo.

Desde su puesta en marcha esta iniciativa, en la que un grupo de personas desempleadas son dirigidas y orientadas por un entrenador o coach con el objetivo de encontrar un empleo, ha dado la vuelta por España con gran éxito, aterrizando el año pasado en las localidades madrileñas de Móstoles y Getafe, gracias a la colaboración de ambos ayuntamientos.

Qué! ha visitado la segunda lanzadera de Móstoles que lleva funcionando un mes y en la que sus integrantes, que trabajan en distintos grupos, están muy contentos y satisfechos de haber podido participar en esta idea tan interesante. 

“No es lo mismo buscar empleo sola en tu casa que hacerlo en equipo. Tener que venir a un sitio te hace más fácil y llevadero tu día a día, además de descargar más energías positivas que si estás en casa y no te llaman para nada”, explica Demelsa, una de las veinte participantes de este segundo proyecto para el que se apuntaron más de cien personas.

Durante los meses que dure la lanzadera, los jóvenes aprenderán cuáles son las líneas principales que hay que tener en cuenta para encontrar trabajo y desarrollar un futuro prometedor, ya sea dentro de una empresa o como emprendedor. “Cuando acabamos la primera lanzadera, un 63% de los integrantes ya había encontrado trabajo y, después de dos meses, ha alcanzado el 80%”, dice Natalia Serrano, coordinadora de la lanzadera de Móstoles.

En este mes, los alumnos han aprendido cuáles son los datos fundamentales que hay que poner en un currículum, entre otras actividades, uno de los pilares para que la búsqueda de trabajo sea exitosa. “Normalmente en la zona de los datos personales se aportan datos que no son relevantes para el entrevistador, desde poner el piso y el portal en el que vives o poner el estado civil. Sin embargo, no solemos poner las competencias que podemos destacar de nosotros, a pesar de tener menos formación que otras personas, o las experiencias importantes de nuestra vida”, añade la 'entrenadora'.

Volver a tener ilusión

Gracias a esta lanzadera, los alumnos aseguran haber vuelto a recuperar las ganas de trabajar, además de conocer facetas personales que hasta ahora no habían descubierto, como es el caso de Ángela, que tiene la ilusión de poder trabajar en lo que le gusta, o el de Nahia, que confiesa que, al igual que ella, muchos compañeros estaban interesados en aceptar trabajos que no estaban relacionados con su objetivos profesionales.

“Antes era difícil que nosotros dijéramos tres cosas buenas y malas de nosotros. Con esta lanzadera estamos potenciando el conocernos a nosotros mismos”, manifiesta David que piensa que deben realizarse más proyectos formativos como este, además de ampliar la edad de participación.