viernes, 14 agosto 2020 20:30

El padre acusado de violar a su hija en Jaén niega los hechos mientras que ella ratifica agresiones

Antonio Ramón R.M., vecino de Pozo Alcón (Jaén), de 49 años, ha negado ante el tribunal que le ha juzgado en la Audiencia de Jaén haber abusado y agredido a su hija durante seis años, desde que la niña tenía seis años y hasta que cumplió 15 años. “No lo he hecho, no es cierto”, ha declarado el acusado, al tiempo que ha definido como “buena” la relación que mantenía con su hija.

El acusado no ha sabido pronunciarse sobre los motivos que han podido llevar a su propia hija a presentar la denuncia en la que lo acusa de haberla violado de forma continuada durante seis años.

Por su parte, la hija, V.R.M., se ha ratificado en todos y cada uno de los extremos de su denuncia. Ha descrito ante el tribunal la primera de las violaciones que recuerda de su padre cuando ella tenía 9 años. En la actualidad tiene 26 años.

“¿Cómo te puedo hacer esto siendo tan pequeña?”, ha dicho que fueron las palabras de su padre tras esa primera violación que ha relatado al tribunal con todo tipo de detalles. Las agresiones y abusos se mantuvieron durante seis años en los que V.R.M. no denunció por “miedo” y porque se “sentía responsable”.

“Al principio yo pensaba que era normal, hasta que vi a mis amigas con chicos y vi que lo que me hacía mi padre no era normal“, ha dicho V.R.M., que ha declarado por videoconferencia. Asimismo, ha afirmado estar convencida de que su madre sabía lo que ocurría y que lo que pasaba era que su madre “tenía celos de mí”.También ha admitido que tardó en denunciar porque su madre le dijo que si lo hacía “iba a matar” a su padre del disgusto.

La madre ha señalado ante el tribunal no haber notado nada en su casa. “No veo capaz a mi marido de hacer eso con su hija”, ha dicho la madre, al tiempo que ha dicho no recordar las veces en que ante los Servicios Sociales de Pozo Alcón reconoció que su hija mantenía relaciones sexuales con la hija. También ha admitido ante el tribunal que “no era normal” la relación que tenían padre e hija puesto que ésta “le contaba todo a su padre en vez de a mí”.

El Ministerio Fiscal ha mantenido su decisión de no acusar por falta de pruebas a Antonio Ramón R.M. “No decimos ni que haya ni que no haya ocurrido, pero no ha quedado acreditado”, ha dicho el fiscal tras elevar a definitivas sus conclusiones y antes de que el juicio haya quedado visto para sentencia.

A pesar de los testimonios de la psicóloga forense que ha determinado como “creíble” el testimonio de la hija, y del equipo de trabajadores sociales de Pozo Alcón que han declarado que tanto la madre como el hermano reconocieron las agresiones sexuales, algo que se podía considerar como “un secreto a voces”, el Ministerio Fiscal ha argumentado que “el sentido común me dice que no es normal plantear una denuncia tantos años después” ni que “ninguna persona de la casa” se diera cuenta de lo que supuestamente estaba ocurriendo.

Por su parte, la abogada de Amuvi que ha ejercido la acusación particular, ha defendido que se trata “de un caso de libro de agresión sexual continuada en la infancia” y ha puesto en valor los testimonios “imparciales” de los trabajadores sociales que han puesto de manifiesto que tanto la madre como el hermano “reconocieron verbalmente la existencia de agresiones sexuales”.

Asimismo, ha defendido, al igual que lo ha hecho la psicóloga clínica, que no es significativo el tiempo que tardó V.R.M. en presentar la denuncia puesto que “en estos casos es normal ese tiempo hasta que la víctima se decide a dar el paso”.

En el caso de la defensa ha mantenido su petición de libre absolución por entender que no hay pruebas para condenar a su defendido porque “no existe absolutamente nada que no sea la versión de la víctima”.

Fue el hermano menor de la niña el primero que dio la voz de alarma en los Servicios Sociales de Pozo Alcón cuando la menor tenía 14 años. Sin embargo, acabó negando los hechos. También su madre acudió con ella a los Servicios Sociales y reconoció lo que estaba pasando, pero acabó, al igual que el hijo, negándolo todo. Este jueves su hermano ha vuelto a afirmar ante el tribunal que no se acuerda de haber ido a Servicios Sociales y de haber hecho este tipo de denuncia.

Tras dos intentos de suicidio, los Servicios Sociales consiguieron sacar a V.R.M. del domicilio donde residía con sus padres y sus otros dos hermanos. Su salida del domicilio, con 23 años, fue para ir a una casa de acogida donde comenzó su tratamiento y terapia. Dos años fue lo que necesitó V.R.M. para presentar la denuncia contra su padre en los juzgados de Cazorla.

La acusación particular ha mantenido su petición de 15 años de prisión además del pago de 60.000 euros en concepto de indemnización por los daños ocasionados a su hija.